Se acabó la sequía. Hannah Green ya tiene su Open de Australia. La australiana se impuso este domingo en el Women’s Australian Open y puso fin a una espera que duraba desde 2014, cuando lo ganó Karrie Webb. Doce años después, Australia vuelve a mandar en su torneo y lo hace de la mano de una jugadora de jerarquía.
Green, de 29 años, supo aguantar un domingo largo y lleno de trampas en Kooyonga Golf Club. Firmó una vuelta final de 70 golpes, dos bajo par, para cerrar el torneo con -11 y ganar por un solo golpe frente a Cassie Porter (-10) y Agathe Laisne (-10). No fue un paseo, ni mucho menos. Fue una victoria de mucha presión y tensión, pues ella era la que más tenía que perder este domingo.
La jornada comenzó con Green al mando, pero muy pronto se encontró con problemas. Magdalena Simmermacher le metió presión desde el mismo arranque con birdies consecutivos al 2 y al 3 para superarla. Green reaccionó a lo grande, con un birdie importante en el 5, y se fue sosteniendo mientras el torneo empezaba a abrir varios frentes a la vez.
Porque el peligro no sólo llegaba desde su partido. Cassie Porter se desató con una vuelta descomunal de 62 golpes, diez bajo par, récord del campo incluido, para poner el listón muy arriba en la casa club. Y, casi al mismo tiempo, la francesa Agathe Laisne apretaba de verdad con cuatro birdies seguidos entre el 8 y el 11 para empatar el liderato. El torneo estaba completamente abierto y Green ya sabía que no le iba a bastar con esperar errores ajenos. Había un incendio en cada esquina.
Ahí apareció la versión más sólida de Hannah. Hizo birdie al 9 para seguir marcando el paso y encontró el golpe decisivo en el hoyo 16, donde se inventó un birdie extraordinario en el momento exacto. Fue un vuelco de dos golpes, porque Laisne cedió terreno en el 17 y Green pasó a tener aire justo cuando el torneo se encaminaba al desenlace. Aun así, no se permitió una llegada tranquila. Bogey en el 17 y se dejó un solo golpe de margen para resolverlo todo en el 18, el último examen. Lo sacó adelante con un buen golpe de salida, un approach de mérito y un par final que supo a gloria.
La victoria tiene un valor enorme para Green. No sólo por jugar en casa, con toda la presión emocional que eso conlleva, sino porque confirma además su gran momento de forma. Hace apenas dos semanas ganó en Singapur y ahora enlaza dos triunfos en tres salidas. Además, estrena su palmarés ‘regular’ en el Ladies European Tour y añade su nombre al trofeo de más peso en el golf australiano.
En clave española, la semana deja una noticia especialmente positiva: la solidez de Blanca Fernández. La madrileña terminó en la 21ª posición, con un total de par del campo, después de cerrar este domingo con una vuelta de 71 golpes, uno bajo par. Un buen resultado. Otra actuación muy seria en Australia, la segunda consecutiva en la que compite con aplomo, dejándose ver por momentos en los puestos de arriba y desplegando un golf de tee a green de categoría ganadora en el LET. Blanca está dando señales. Y son buenas.
Junto a ella, las otras dos españolas que pasaron el corte, fueron Marta Martín, que acabó en la 55ª plaza con +9 total, tras entregar este domingo una tarjeta de 74 golpes, y Marta Sanz, que finalizó en la 63ª posición con +12, después de una última vuelta de 77 golpes.



