El primer encuentro entre Pablo Larrazábal y el Blue Monster no fue nada bueno. Saltaron chispas. Hubo muchas diferencias. Y el español terminó con el gesto torcido, pero pidiendo revancha. Aquello ocurrió en 2009. Tres años después se le presenta la oportunidad de sacarse aquella espina. Esta vez, además, llega con un nuevo 'amigo' en la bolsa…
Larrazábal quiere 'vendetta' por lo que ocurrió hace tres años. Era su segunda comparecencia en un Campeonato del Mundo, la primera en Doral. Pablo firmó cuatro vueltas de 76, 71, 75 y 77, muy lejos de lo que él esperaba. Entonces se le quedó una espinita y quiere sacársela este año. Llega en un buen momento al torneo. Hay cierta incertidumbre porque ha pasado casi un mes desde su última cita oficial, el Dubai Desert Classic, pero las ganas por 'comerse' el campo son infinitas.
El barcelonés llega a Miami, además, con un nuevo aliado. Se trata de un nuevo putter que estrenó en la última vuelta de Dubai y con el que las sensaciones han mejorado mucho tras un breve, pero intenso paréntesis con el belly putter. El propio Pablo contaba a Ten-Golf que "el putt corto está fino de momento. Pinta bien, pero eso es golf y nunca se sabe", remataba con la prudencia habitual y necesaria.
La única referencia oficial fue aquella cuarta ronda en Dubai. Larrazábal hizo 27 putts y 16 en los diez greenes en regulación que cogió. No es, ni mucho menos, una mala cifra. Los greenes de Doral son duros y rápidos, muy exigentes, por lo que una de las claves para estar arriba es hacerlo bien alrededor de la bandera.
El propio Larrazábal reconoce que "las sensaciones son muy buenas" y advierte de un invitado muy especial que quiere unirse a la fiesta esta semana. "Las vueltas de práctica han sido todas con mucho viento y me he defendido muy bien", explica.


