
Miguel Ángel Jiménez tiene cuentas pendientes con Doral. Cada año que acude a este World Golf Championship en Miami (se disputa aquí desde 2007, año en el que no estuvo presente el malagueño) libra una terrible batalla psicológica consigo mismo y contra un campo que le tiene comida la moral…
El jueves 20 de marzo de 2008 Jiménez entregó una magnífica tarjeta de 65 golpes. Era su primera jornada en el WGC CA Championship (hoy Cadillac) de aquel año. Todo iba sobre ruedas, en lo más alto de la clasificación…
Pero desde entonces ha sufrido más pesadillas que otra cosa. Aquel 2008 lo cerraba con vueltas de 74, 71 y 71, finalizando 26º. Tampoco era un mal resultado, aunque ni por asomo pudo dar continuidad a aquella magnífica puesta en escena. Los años siguientes marcaron una tendencia muy negativa: 75º en 2009, 63º en 2010 y 55º en 2011, consiguiendo tan sólo jugar dos veces más bajo par en esas doce rondas (no hay corte). Daba igual el estado de forma con el que llegara a Miami, que siempre salía escaldado. Por ejemplo, en 2010 venía de ganar en Dubai y en 2011 acababa de completar un magnífico Accenture… Ni por esas.
Por desgracia, cada año por estas fechas no queda más remedio que hurgar en esta herida abierta que sufre el malagueño. Pero lo interesante del caso, en realidad, es que cada año Miguel acude a la cita con energías renovadas y 'picado' con la situación. Él sabe que se trata de una laguna mental, y quizá por eso afronta el reto con mayor motivación.


