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el californiano compite desde este viernes por hacerse con una plaza en liv 2026

Anthony Kim ha vuelto al golf para algo más que salir del pozo

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Anthony Kim © LIV Golf
Anthony Kim © LIV Golf

Para Anthony Kim, esta semana en la Escuela de Promoción de LIV Golf no es solo un examen competitivo. El californiano compite desde este viernes en Florida ya que estaba exento de la primera fase. Tras su descenso tras dos años en LIV su perspectiva ha ido cambiando. Esta semana no es el todo por el todo, es una parada más en un camino mucho más largo y complejo, en el que el golf ha dejado de ser un fin absoluto para convertirse en una herramienta de equilibrio personal. El propio Kim lo resume sin dramatismos ni grandilocuencia: quiere volver a competir al máximo nivel, sí, pero su vida ya no depende exclusivamente de ello.

Su regreso al golf profesional, tras más de una década alejado de la alta competición, ha sido progresivo y, en muchos momentos, irregular. Él mismo lo reconoce con franqueza en la previa de su arranque. En su primer año de vuelta, el objetivo era casi elemental: “Intentaba no pegar un shank”. Apenas llevaba unos meses entrenando cuando volvió a jugar torneos, con pocas expectativas externas, pero con la conciencia clara de su talento y de lo que había sido capaz de hacer en el pasado.

Dos años después, el escenario es distinto. Kim siente que ha empezado a encontrar su sitio. No habla de resultados inmediatos ni de certezas absolutas, pero sí de sensaciones. De golpes que vuelven, de semanas en las que el juego mejora aunque la clasificación no siempre lo refleje. Su paso reciente por Asia, especialmente en torneos de las International Series, le dejó señales positivas. “Jugué mejor de lo que dicen los resultados”, explica, una frase habitual entre golfistas, pero que en su caso va acompañada de una evolución real y sostenida.

Esa progresión es la que alimenta su convicción de que puede volver a competir con los mejores. No lo plantea como una revancha ni como una obsesión, sino como una posibilidad tangible si el trabajo continúa. De hecho, Kim aclara que jugará las International Series el próximo año pase lo que pase esta semana en la Escuela. Su calendario no depende exclusivamente de lograr una de las tres plazas directas para LIV, algo que, paradójicamente, le libera de parte de la presión.

La presión, de hecho, es uno de los temas recurrentes en su discurso. Kim admite que hoy la gestiona de una forma muy distinta a la del joven que deslumbró en 2005 o 2008. Las experiencias vitales de los últimos 20 años han cambiado su perspectiva por completo. “Soy una persona totalmente distinta”, admite. Ahora es marido, padre y alguien que no esconde haber tenido que luchar con problemas serios fuera del campo.

En ese contexto, el golf juega un papel clave en su proceso de rehabilitación y sobriedad. No como un refugio aislado, sino como una estructura. Entrenar, competir, viajar con su familia y pasar tiempo al aire libre forman parte de una rutina que le ayuda a mantenerse centrado. “Uno de mis objetivos al salir de rehabilitación era estar más fuera”, explica. Practicar diez horas al día implica estar al aire libre, rodeado de naturaleza, con su hija corriendo por los greens y los búnkers. Una imagen sencilla que dice mucho más que cualquier eslogan.

Kim no niega que volver a la vida de golfista tenga dificultades, pero distingue claramente entre la vida y el golf. Lo más duro, asegura, no ha sido el entorno profesional, sino el propio juego, con su exigencia constante y su falta de recompensas inmediatas incluso cuando se mejora. Aun así, se siente agradecido por la oportunidad de estar ahí, de competir de nuevo y de hacerlo acompañado por su familia.

El escenario tampoco desentona con ese momento vital. Black Diamond Ranch le ha sorprendido gratamente. Anthony Kim sigue persiguiendo el alto nivel, los majors y el golf de máxima exigencia, pero ya no lo hace desde la urgencia ni desde el vacío. Hoy, el golf es parte de su vida, no su única razón de ser. Gane o no una tarjeta esta semana, es probablemente su mayor victoria.