Inicio Grandes Circuitos LIV Golf A DeChambeau se le escapa una sonrisilla pensando en el Masters…
LIV Golf Singapur | Declaraciones de Bryson DeChambeau tras colocarse líder en solitario

A DeChambeau se le escapa una sonrisilla pensando en el Masters…

Compartir

Bryson DeChambeau vuelve a sentirse cerca de algo grande. Muy cerca, de hecho, de ese estado que los golfistas describen como entrar en la zona, ese punto en el que todo parece encajar, la bola sale exactamente por la ventana que él imagina y el juego fluye con naturalidad. DeChambeau lo llama la “sphere of dominance”, la esfera de dominancia. Y en LIV Golf Singapur cree que está empezando a rozarla otra vez. Obviamente, su mirada está únicamente en el Masters y por eso le sale una sonrisa cuando piensa en lo que ve y que Augusta está a la vuelta de la esquina.

El californiano firmó este viernes una vuelta de 65 golpes, seis bajo par, para situarse en cabeza en solitario con un total de diez bajo par tras 36 hoyos. Más allá del resultado, lo principal de su comparecencia fue el mensaje que dejó sobre su estado de juego y sobre esa sensación tan especial que persigue cuando está cerca de su mejor versión.

“Jugué muy bien hoy. Tuve algunas oportunidades más que no aproveché, pero jugué lo suficientemente bien y me di muchas opciones para hacer una vuelta baja”, explicó DeChambeau tras la ronda. Su sensación general fue muy positiva, hasta el punto de considerar que, salvo un par de detalles concretos, la jornada rozó la perfección. “Quitando el 15 y no haber hecho birdie en el 18, sentí que fue una vuelta prácticamente impecable”.

Bryson se ve mejor, más estable y también más encaminado después de una semana anterior muy discreta. Él mismo reconoció que venía de un momento incómodo con el swing, pero que ha encontrado algo en los últimos días. “La semana pasada jugué terrible. No tenía mi swing de golf y encontré algo hace un par de días. Ayer ya me sentía algo cómodo al llegar, y hoy un poco más cómodo todavía”, señaló.

Ese progreso es precisamente lo que le ilusiona y le arranca una sonrisa pensando en lo que viene dentro de un mes. Empieza a notar señales de esa versión dominante que tanto tiempo lleva persiguiendo. “Siento que hay momentos en los que veo salir la bola por la ventana que quiero, y lo hace de forma consistente, y me siento muy cómodo haciéndolo una y otra vez, sin importar la situación. Ahí es cuando entro en esa esfera… en la zona, como la llama la gente”.

No dijo que ya haya llegado a ese punto máximo, pero sí dejó claro que está cerca. “He visto destellos de eso esta semana. Pero todavía no está del todo ahí”. Esa frase resume perfectamente el momento actual de Bryson: no está aún en plenitud absoluta, pero sí en una especie de antesala muy seria de su mejor golf.

Por supuesto, Bryson no mira sólo a Singapur. Su discurso dibuja una línea ascendente con una estación de destino muy clara en el horizonte. “Espero meterme aún más en esa burbuja a medida que pase el tiempo. Quiero progresar, jugar bien este fin de semana, jugar bien el siguiente, y luego llegar listo al Masters. Eso es para lo que estoy preparando mi mente”.

Esa sensación de cercanía con su mejor versión tiene mucho que ver con un enfoque que él mismo considera más inteligente, más medido. DeChambeau sigue siendo agresivo, sigue siendo Bryson, pero siente que esta semana está sabiendo elegir mejor los momentos. “Siento que estoy siendo bastante más estratégico. Soy agresivo, pero no siento que esté siendo excesivamente agresivo”, explicó.

Incluso cuando habla de atacar banderas o de buscar vueltas muy bajas, su discurso transmite más control que impulso. “Aunque esté atacando banderas y demás, en realidad estoy siendo más conservador. Simplemente tengo mejores líneas de salida esta semana, aunque tiene que ser aún mejor”.

Ahí está, de hecho, el principal punto de mejora que detecta para rematar el torneo. “Solo necesito empezar la bola un poco mejor en mi línea. La estoy arrancando demasiado a la izquierda y a veces la curvo en exceso, y eso me ha costado algunos golpes esta semana. Si puedo corregir eso, siento que estaré en una buena posición”.

El putt también le está acompañando, y eso refuerza aún más la sensación de amenaza real para el fin de semana. “Estoy pateando bien”, afirmó, convencido de que, si afina un poco más desde el tee y mantiene el nivel general, tendrá una gran oportunidad de cerrar el torneo.

Bryson sabe además que el dominio no depende solo de pegarla muy lejos. En una reflexión muy interesante, dejó claro que su idea del golf de alto nivel es ahora mucho más completa. “El golf no consiste en pegarla a 400 yardas. Eso lo demostré hace un par de años. Tienes que tener un buen juego de wedges, buen putt y buen juego de hierros. Así que sí, hay un equilibrio”.

Eso sí, no renuncia a su esencia. “Nunca voy a dejar de perseguir cómo hacer el swing más rápido o cómo conseguir que la bola salga más rápido de la cara, y luego aprender a controlarlo”, señaló. Es decir, la velocidad sigue siendo parte de su ADN, pero dentro de una búsqueda más amplia, más equilibrada y más refinada. Lo que viene buscando desde que frenó su desaforada carrera por ponerse más y más fuerte a la vista de que su cuerpo no lo podía admitir.