Cameron Smith atraviesa uno de los momentos más desconcertantes de su carrera. El australiano, campeón del Open en 2022 y del The Players en 2021, vive un 2025 que se ha convertido en una caída libre difícil de asimilar incluso para él mismo. Su eliminación en el Australian PGA Championship, el séptimo corte fallado consecutivo en torneos con corte, ha vuelto a reflejar la profundidad del bache.
Cam abrió el torneo con un esperanzador 69, pero el viernes volvió a quedarse sin respuestas. Tres bogeys en cuatro hoyos (11, 13 y 14) terminaron por condenarlo fuera del fin de semana en Royal Queensland, y sin sumar ni un solo punto en eventos válidos para ranking mundial en todo el año. No es casual que haya caído hasta el puesto 345 del OWGR; incluso el ranking alternativo de Data Golf, que sí incorpora torneos de LIV, lo deja en el 133º, muy lejos de aquel número dos que fue hace apenas dos temporadas.
La frustración se ha apoderado del jugador, y él mismo no lo esconde. “Sí, ha sido una mierda”, admitió ante los medios después de otra jornada sin rumbo. Lo ha dicho sin rodeos, casi como aliviado por verbalizarlo: “Estaba confiado esta mañana, pensaba que iba a ser un gran día… pero estoy confundido. No consigo arrancar”.
Smith ha intentado encontrar explicaciones: dudas entre palos, un par de malas decisiones, lies complicados que no ha sabido salvar y una falta de acierto alrededor de green impropia de él, pero deja claro que la situación tiene un alto componente mental. “Creo que está en mi cabeza. Es frustrante. Ha sido la historia de mi año: trabajo duro y no recibo nada a cambio”.
El australiano, que fue padre por primera vez en abril, no ha superado ningún corte en los cuatro Majors de 2025 ni en sus dos apariciones en el Asian Tour. Cifras difíciles de encajar para un jugador construido alrededor de la regularidad y un putter que enamoraba.
Ahora solo le queda una oportunidad antes de cerrar el año: el Australian Open en Royal Melbourne. Será su última bala para superar un corte, evitar el pleno negativo y quizá para encontrar un pequeño punto de apoyo sobre el que reconstruir su confianza. El talento está ahí, nadie lo duda. Sin embargo, la dinámica lo arrastra y la frustración pesa.



