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The Athletic revela un frente de jugadores que reclama compensaciones por sus contratos pendientes

Dos centavos por dólar: Dustin Johnson reúne a más de diez jugadores para reclamar al PIF

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Dustin Johnson.
Dustin Johnson.

Dos centavos por cada dólar pendiente. Esa fue la oferta inicial que el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí (PIF) trasladó a los jugadores para resolver los pagos de sus contratos con LIV Golf, según publica Gabby Herzig en The Athletic, que cita a una fuente informada sobre el asunto. Una propuesta equivalente al 2 por ciento de las cantidades comprometidas: 20.000 dólares por cada millón pendiente.

Ese es uno de los detalles más relevantes de una información que desvela un nuevo frente en el intento de reconstrucción del circuito. Dustin Johnson encabeza un grupo de más de diez jugadores que pretende negociar con el fondo saudí una compensación por sus contratos impagados. Sus reclamaciones suman más de 100 millones de dólares y entre los integrantes identificados por The Athletic se encuentran también Bubba Watson y Thomas Detry.

Lo que buscan es lo que ellos mismos describen como indemnizaciones de salida: una compensación que permita cerrar las obligaciones económicas de la primera versión de LIV. Y esa negociación está directamente relacionada con su disposición a participar en la siguiente.

Según una fuente anónima, ninguno de sus integrantes tiene previsto firmar el acuerdo de reestructuración entre LIV y BC Partners en su redacción actual. No es, por tanto, un anuncio colectivo de abandono definitivo. Es un rechazo a las condiciones que tienen ahora sobre la mesa.

Firmar el futuro sin haber resuelto el pasado

La representación del grupo corresponde a David Cornwell, abogado de Johnson desde hace años y antiguo director general de los 4Aces, su equipo en LIV. Cornwell sostiene que los jugadores tomaron decisiones que alteraron sus carreras basándose en las promesas reiteradas del PIF, el fondo soberano saudí que financió el circuito antes de retirar su respaldo en abril.

«Dado que confiaron en esas promesas, nuestro grupo busca una indemnización de salida razonable como parte del cierre de LIV», explica el abogado en una declaración facilitada a The Athletic.

Básicamente es una estrategia de presión para el futuro de LIV: «La decisión de renunciar a posibles reclamaciones contra el PIF y unirse a LIV 2.0 estará muy condicionada por cómo gestione el PIF el cierre de LIV 1.0».

Es decir, la incorporación al nuevo proyecto y la renuncia a posibles reclamaciones contra el fondo no son, para estos jugadores, dos asuntos independientes. Cornwell considera que existe reticencia a comprometerse para 2027 mientras no haya más claridad sobre las compensaciones por el dinero que se les debe.

Los más de 100 millones de dólares mencionados en esta noticia corresponden al conjunto de pagos contractuales que reclama el grupo. No son una indemnización pactada ni una cantidad cuyo cobro esté garantizado. Del mismo modo, los dos centavos por dólar se describen como una oferta inicial del PIF, no como un acuerdo cerrado con los jugadores.

Johnson, por su parte, ha declinado hacer comentarios a través de su agente.

El PIF se ve como un inversor que ha dejado de invertir

El reportaje recoge también la posición del otro lado, aunque no mediante una declaración oficial del fondo. Según una fuente conocedora de su criterio, el PIF se considera un inversor en el capital de LIV Golf que ha dejado de aportar dinero. Esa misma fuente asegura que el fondo no está participando en conversaciones con jugadores ni con sus abogados.

La distinción es importante. Una cosa es que los golfistas quieran negociar directamente con quien respaldó el proyecto y otra que el PIF esté dispuesto a sentarse a discutir esas compensaciones. Por ahora, la información de The Athletic no describe una negociación abierta entre ambas partes. Los jugadores piden y el PIF, mientras, silba.

LIV espera que la resolución de las reclamaciones se tramite por la vía judicial, dentro del procedimiento concursal. El peso de los jugadores en ese proceso es considerable: los siete mayores acreedores sin garantía son golfistas, como también lo son catorce de los treinta primeros.

DeChambeau no forma parte de esta iniciativa

Hay un nombre cuya ausencia conviene precisar: Bryson DeChambeau no participa en esta gestión de indemnizaciones encabezada por Johnson y Cornwell.

Varios de los integrantes del grupo de Johnson también pertenecen al colectivo de jugadores constituido para defender sus intereses en el procedimiento concursal de LIV. Ese otro grupo está liderado por DeChambeau. Sin embargo, no se trata de la misma iniciativa, aunque exista coincidencia entre algunos de sus miembros.

Por tanto, la información no sitúa al doble campeón del US Open junto a Johnson en esta reclamación de compensaciones al PIF. Tampoco permite deducir de su ausencia cuál será su decisión sobre LIV 2.0.

El plazo del domingo puede ampliarse

La aparición pública del grupo coincide con la fecha límite prevista para que los jugadores se comprometan con la nueva etapa de LIV: este domingo, 25 de octubre. No obstante, BC Partners Credit, el nuevo inversor, conserva la facultad de ampliar el plazo.

La presión llega, además, en plena sucesión de despedidas. Tyrrell Hatton, Tom McKibbin e Ian Poulter han comunicado que no competirán en LIV 2.0, mientras que Jon Rahm anunció su salida a comienzos de mes.

El rechazo del grupo de Johnson a la redacción actual del acuerdo añade otra dificultad, pero no debe confundirse con esas salidas ya anunciadas. Su posición está vinculada a las condiciones de la reestructuración y a cómo se resuelvan las cuentas pendientes.

El medio señala también que no se espera que LIV anuncie los compromisos de sus jugadores uno por uno mientras trabaja con BC Partners para asegurar la participación en 2027. Si finalmente sale adelante, LIV 2.0 contempla diez torneos: cinco en Estados Unidos y cinco en el resto del mundo.

Una advertencia que Cornwell extiende al resto del deporte

La discusión sobre los contratos coincide con las revelaciones sobre los pagos a la dirección del circuito. Según recoge The Athletic, LIV abonó más de 15,6 millones de dólares en primas de permanencia a ejecutivos durante las semanas anteriores a acogerse en septiembre al Capítulo 11 de la ley de quiebras estadounidense. Entre esas cantidades figura un pago de 6.375.000 dólares a Scott O’Neil, consejero delegado de la organización.

Cornwell, mientras tanto, ha elevado el tono de su mensaje y lo ha dirigido más allá del golf.

«El PIF fue un socio comercial honorable hasta lo que nosotros consideramos su abandono de los golfistas de LIV», afirma. El abogado sostiene que las ligas profesionales y los sindicatos de jugadores de Estados Unidos, así como las organizaciones deportivas de todo el mundo, deberían prestar atención a este desenlace, porque, a su juicio, el trato a los golfistas podría anticipar cómo actuaría el fondo con deportistas de otras disciplinas.

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