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Sergio García comparte con Ten Golf el ajuste técnico que le permite ser optimista con la Ryder Cup

Lo que Sergio encontró el martes mide cinco centímetros

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Sergio García, este jueves, durante el Pro Am de LIV Golf Andalucía.
Sergio García, este jueves, durante el Pro Am de LIV Golf Andalucía.

Sergio García ha jugado hoy nueve hoyos del Pro Am en el LIV Golf de Andalucía. Del 1 al 9 de Valderrama. Su primer hoyo ha sido magistral. En modo Ryder Cup. Ha pegado el driver al centro geométrico de la calle y su segundo golpe ha botado unos tres metros pasado la bandera, llevaba un poco de efecto de retroceso y ha terminado dada. Literalmente. A un palmo. Su padre Víctor, fiel guardián de su swing durante toda su carrera, bromeaba con su hijo mientras accedía al green: «pensé que le había pegado un amateur». A lo que Sergio le replicó: «un amateur bueno, espero».

Sergio ha hecho birdie en el 1, otro en el 4 tras otro tercer golpe sensacional, bogey en el 3, pares en el 2, 6, 7, 8 y 9 y el 5 no lo podemos contabilizar porque no ha jugado su salida. Lo cierto es que ha tenido mala suerte. Ha pegado el hierro 3 en este par 4 corto y la bola se le ha quedado empotrada contra el talud del búnker de la izquierda. Sólo ha cazado dos calles (1 y 2), pero su juego ha estado por encima de sus estadísticas. En el 4, 7, 8 y 9 realmente ha fallado por muy poco y ha cogido seis greenes. Hay que añadir un matiz muy importante. No era un día fácil de golf en Valderrama. Los greenes están cada vez más rápidos y ha soplado viento. Podríamos decir que Sergio no está todavía a su mejor nivel, pero se va acercando. Está casi a punto de caramelo.

Admitía el de Borriol ayer miércoles que había encontrado algo en su juego y que se sentía bastante más cómodo. ¿Qué es eso exactamente? Lo explica Sergio. «El martes, en mi primer día de prácticas en Valderrama, me di cuenta de que estaba poniendo la bola muy adelantada en el stance. Son cosas que ocurren con el paso de los días, una especie de vicios que vas cogiendo y que no te das cuenta hasta que de pronto, dices, espera, no será que…», señala a Ten Golf.

En este caso, el diagnóstico ha sido mucho más complicado que la solución. Básicamente, Sergio ha retrasado la posición de la bola en el stance. Para que nos entendamos, la ha puesto más cerca del pie derecho. Cualquier golfista amateur que esté leyendo este artículo pensará, qué exagerados son los profesionales… o el periodista, la que están organizado por mover la bola una brizna de hierba hacia atrás… Le preguntamos esto mismo a Sergio, si el cambio de posición es mínimo, y lo aclara. «No, no, de poco nada, la he retrasado un trozo así (y nos hace el gesto con la mano utilizando los dedos pulgar e índice de su mano izquierda, como si fuera la mano de un clic de Famobil)». La ha retrasado unos cinco centímetros. Poca broma.

La incomodidad de Sergio había llegado a tal punto que ni siquiera estaba comprimiendo la bola. Ya no es que salieran golpes malos, que salían, sino que sentía que no pegaba bien ninguna bola (o casi ninguna), aunque algunas acabaran bien. Al retrasar un poco más la bola consigue comprimir mejor y por supuesto empalar mejor la pelota. Está más cómodo, aunque avisa: «a ver, esto no es una varita mágica o un interruptor al que le das y de pronto ya estás jugando de maravilla. Ahora hay que hacerlo en competición, que es lo más difícil, y poco a poco ir recuperando la confianza».

Si se fijan esta semana por televisión, verán que Sergio ha recuperado una rutina pre golpe que le ayuda a tener la bola más retrasada. Concretamente, inicia el movimiento con los pies completamente juntos y perpendiculares a la bola. Desde ahí abre el pie izquierdo y el derecho y controla mejor la posición para ganar esos cinco centímetros hacia atrás. Cinco centímetros que, quién sabe, le pueden llevar a la Ryder Cup.