Inicio Grandes Circuitos LIV Golf El nuevo chip mental de Sergio García vale su peso en oro
El de Borriol explica su decisivo cambio a la hora de afrontar los torneos

El nuevo chip mental de Sergio García vale su peso en oro

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Sergio García recibe el homenaje de sus compañeros tras ganar en Hong Kong.
Sergio García recibe el homenaje de sus compañeros tras ganar en Hong Kong.

Sergio García ha logrado este domingo en Hong Kong su segunda victoria en LIV Golf. Un triunfo construido a base de solidez, precisión, inteligencia y talento, pero también gracias a un cambio de chip mental que el golfista de Borriol puso en marcha el pasado año, justo antes del US Open, y que poco a poco empieza a valer ya su peso en oro.

El altísimo nivel de exigencia al que el español se ha sometido a sí mismo a lo largo de toda su carrera parecía impedirle disfrutar al máximo algunos momentos. Pero en Pinehurst, en un evento para el que logró clasificarse como primer reserva tras la previa, decidió que lo más importante era saborear al máximo cada instante, no presionarse en exceso y vivir el momento.

Fue una buena semana para el castellonense, que terminó muy cerca del top 10. Pero más allá del resultado, el aprendizaje le ha servido para liberarse en el campo, no darle demasiadas vueltas a las cosas cuando comete algún error y tratar de sacar a relucir en todo momento el muchísimo golf que, a los 45 años de edad, todavía lleva dentro.

Su manera de celebrar cada birdie o la victoria final en Hong Kong han sido una muestra de su nueva mentalidad. Pero también la manera de afrontar los fallos, como esa salida completamente cruzada desde el tee del 15 que acabó con su bola en la calle de al lado que Sergio se tomó con humor, sonriendo pese a que era un golpe que podía complicarle la victoria con Burmester apretando desde atrás.

No extraña, por tanto, que el de Borriol, cuestionado por la cercanía del Masters en un gran momento a nivel personal, respondiera diciendo: «Aún es pronto, queda un mes con dos grandes torneos en Singapur y Miami. Pero la de Augusta será una semana muy especial, será mi major número 100, estoy muy orgulloso de ello, no es una cifra que alcance mucha gente. Pero allí sólo quiero divertirme pase lo que pase, ese es mi objetivo».

Sergio, un privilegiado físicamente capaz de esquivar las lesiones a lo largo de toda su carrera y estar siempre en forma por su pasión por el deporte, no sólo el golf, desveló tras su triunfo en el evento chino de LIV Golf hasta qué punto el aspecto mental le ha ayudado: «El juego me encanta, me encanta competir y eso es lo más importante. He tenido la suerte de tener un cuerpo que parece no lesionarse, eso ayuda porque te impulsa todo el tiempo sin tener que tomarte grandes descansos para recuperarte ni nada por el estilo, me gusta mantenerme activo, pero obviamente, estoy haciendo un buen trabajo mental…».

«Estoy tratando de ver las cosas de una manera diferente, intentando asegurarme de quererme mucho más en el campo, incluso cuando no hay un buen golpe o algo así. Eso me ha ayudado mucho. Y es algo que trato de transmitirle a mis compañeros de equipo. Ancer es mucho mejor en eso que Puig y Masaveu, pero estamos trabajando en ello y lo están haciendo bien».

Sergio, feliz con su doble victoria individual y por equipos, tuvo tiempo en su comparecencia para desvelar que llamará «King Kong» a su caddie, Ben James, después de que ganara en Hong Kong hace un año con Ancer y repitiera hoy con él, y de lo mucho que le gusta ayudar a sus jóvenes compañeros españoles de Fireballs como hicieron con él en su día: «Es un placer para mí. Cuando era un chaval, Seve y Chema eran mis ídolos y me ayudaron muchísimo, entre los 16 y los 20 años, e incluso cuando tenía algo más de 30″. Esta nueva versión de Sergio se antoja mucho más poderosa, con los Grandes a la vuelta de la esquina (tiene asegurados de momento el Masters y el PGA) y la Ryder esperando en Bethpage Black en septiembre.