Bryson DeChambeau ganó el LIV Golf Singapur, pero, como todos los que allí estaban, salió de Sentosa con una sensación extraña. Feliz por la victoria, sí, por supuesto, pero también incómodo por la manera en que terminó el desempate ante Richard T. Lee, con un putt muy corto fallado por el canadiense. El estadounidense no escondió ni una cosa ni la otra. Celebró su triunfo y, al mismo tiempo, tuvo palabras muy claras y muy sentidas hacia su rival.
“Nunca quieres ganar así”, aseguró. “Fue amargo verle fallar ese putt. Nunca quieres ver que pase algo así”. DeChambeau insistió en que prefería seguir jugando otro hoyo más y decidirlo con buenos golpes. “Yo quería ir a otro hoyo y tener la oportunidad de jugar un gran golf en ese segundo hoyo de desempate”, explicó. “Simplemente hoy no fue de su lado, y así es como a veces caen las cartas en este deporte”.
Fue una escena dura. Bryson lo reconoció sin rodeos. “No me gustó ver algo así. Es duro”. Y aun así, en medio de esa incomodidad, también dejó claro que está agradecido por haber sido él quien acabó en el lado bueno del desenlace. “Estoy agradecido de que ocurriera y de estar yo en el lado positivo”, admitió.
Lo más llamativo de su discurso fue el respeto con el que habló de Richard T. Lee. No fue un elogio de cortesía. Fue mucho más allá. Caballeroso, empático y elegante. “Después de acabar, le dije a Richard que el golf que jugó fue nivel major”, reveló. Y remató con una frase de peso dentro del contexto de LIV: “Sinceramente, se merece estar en un equipo después de esta actuación”.
Bryson fue más allá. Conoce bien a Lee y quiso remarcar que esto no era casualidad. “Me ha ganado varias veces ya esta temporada cuando he jugado con él, así que juega muy bien y se merece estar aquí”, afirmó. Entre otras cosas porque se lo ha ganado en la escuela, aunque Bryson no lo citara. Para DeChambeau, lo de Singapur no ha sido una sorpresa aislada, sino la confirmación de que Lee tiene nivel para competir arriba.
El estadounidense incluso tiró de memoria televisiva para explicar lo raro que fue vivir un final así desde dentro. Recordó una imagen antigua de Tiger Woods ganando a John Daly tras un putt corto fallado. “Ves eso por televisión, y vivirlo en directo, estar tú en el lado positivo de eso, es una sensación rara”, explicó.
A partir de ahí, Bryson se volcó en lo interesante que había sido el test de Sentosa pensando en los Grandes. “Definitivamente, ha sido una prueba de major”, afirmó. Y puso un ejemplo muy concreto y muy gráfico de este mismo domingo: “Pegar un hierro 6 en el hoyo 15 a 230 yardas del green en un par 4, con lo firmes que estaban los greenes esta semana, eso es golf de major”.
También subrayó que el test no fue solo técnico, sino mental. “Ha sido una gran prueba mental esta semana”, dijo. Y ahí apareció una de las ideas que más repitió en su comparecencia: mantenerse en el presente, ejecutar y no salirse del plan. “Se trata de permanecer en el presente y mirar hacia delante”, explicó. “Ve a ejecutar, ve a hacerlo lo mejor que puedas”. En el fondo, el mensaje que transmitió Bryson durante toda la rueda de prensa fue ese: menos ruido y más ejecución. Casi un calla y ejecuta.
De hecho, aseguró que esa fue la diferencia respecto a otras semanas en las que suele cargar más emocionalmente cada momento. “Hoy me sentí más en paz con todo eso”, contó. “Normalmente tengo muchas emociones alrededor de ello. Hoy fue más como: vale, simplemente vamos a ejecutar cada golpe lo mejor que podamos”.
La victoria en Singapur también le deja una buena sensación de cara a lo que viene. La próxima parada es Sudáfrica, una cita que espera con enorme ilusión. “Va a ser fantástico. Nunca he estado allí”, comentó. Y añadió que solo ha recibido referencias magníficas del país por parte de nombres como Gary Player, Louis Oosthuizen, Ernie Els o Charl Schwartzel. “Todos me han hablado maravillas, así que tengo muchas ganas de ir allí y ojalá darles un espectáculo”.



