Los grandes números de Jon Rahm desde que dejó el PGA Tour para firmar por LIV Golf son impecables. Más allá de la ausencia de victorias, la realidad es que a su juego, si nos atenemos únicamente al resultado, no se le pueden poner mucho peros.
Por ejemplo, en los ochos torneos que ha jugado, siete de LIV más el Masters, su media de golpes es 68,82, la misma con la que terminó el año pasado la temporada y apenas una centésima más que su mejor registro de siempre, el 68,81 que estableció en la campaña 2019-2020.
Su media de birdies por vuelta también es muy potente. Está en 4,8, la más alta de toda su carrera. Del mismo modo, su porcentaje de bogeys ronda es 1,88, el segundo más bajo de su vida tras la ya citada temporada 19/20, cuando dejó el listón en 1,86. En este sentido, otro dato a su favor este año es el de ratio de birdies y bogeys. También es el mejor de su carrera con 2,55 birdies por cada bogey realizado.
Sin embargo, hay un parámetro que sí anda algo disparado este año y que, entre otras cosas, podría influir en el hecho de que aún no haya ganado un torneo. Nos referimos al número de dobles bogeys o peor que ha sumado en 2024. Son un total de siete, tres dobles bogeys y un triple bogey en LIV y tres dobles bogeys en el Masters. La media es 0,87 por ronda.
Si miramos a lo largo de toda su carrera, temporada a temporada desde que se hizo profesional en 2016, esta es la cifra más alta desde la temporada 2018/2019. Rahm había conseguido mantener la cifra muy baja en los tres últimos años. La temporada pasada fue de 0,52, hace dos se quedó en 0,57 y en la 20/21 la redujo hasta 0,48 por ronda. Respecto a la temporada 19/20, casi hay un empate técnico, ya que detuvo el contador en 0,88, apenas media décima más que este año. Sin embargo, sus grandes errores sí estaban altos en la 18/19 y la 17/18, con una media por ronda por encima de uno.
Parece que Jon ha roto la tendencia en cuanto a los grandes números. En este sentido, conviene recordar que los tres triples bogeys en el Masters este año es su cifra más alta en un Grande empatada con el propio Masters de 2017 y el Open de 2018, cuando hizo dos dobles bogeys y un triple bogey. De momento, con ocho torneos disputados, se podría decir que es circunstancial, que hay que esperar a final de año, pero no deja de reflejar una tendencia objetiva a la que no nos cabe duda de que Jon tratará de ponerle remedio en lo que resta de campaña, la mitad del calendario de LIV Golf, tres Grandes, empezando por el PGA la próxima semana, y lo que determine jugar del DP World Tour.
Rahm siempre ha sido un gran defensor de la teoría de que en las semanas de majors, por ejemplo, la clave es evitar los grandes errores. Se pueden hacer todos los bogeys que uno quiera, se entienda el comentario, pero lo que hay que evitar son los dobles bogeys o peor. Veremos qué versión nos encontramos en Valhalla.



