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LIV Golf Singapur | Jon Rahm ya es colíder tras la primera jornada

De repente, dos extraños

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Richard T. Lee, primera jornada del LIV Golf Singapur. (Photo by Charles Laberge/LIV Golf)
Richard T. Lee, primera jornada del LIV Golf Singapur. (Photo by Charles Laberge/LIV Golf)

Lee Westwood (-4) y Richard Taehoon Lee (-4) se han colado en la zona VIP de LIV Golf en Singapur. Comparten área restringida con dos habituales, dos a los que nunca le preguntan el nombre para entrar, que llevan la pulsera del todo incluido en LIV tatuada en la muñeca. Son, claro, Jon Rahm (-4), quién si no, y Bryson DeChambeau (-4). Cuatro líderes tras la primera jornada en el Serapong course del Sentosa Golf Club.

La presencia de Westwood y Lee en estas estribaciones no es habitual. El inglés, que lleva disfrutando de una sensacional jubilación anticipada desde el chupinazo de LIV, ha firmado dos top 10 en los últimos tres años. Se ha acostumbrado a pelear cada año por evitar los últimos puestos del ranking individual, aunque siempre se las arregla para terminar los deberes poco antes de la bocina. Recuerda al Cádiz de Carmelo, Kiko y Quevedo. No se sabía cómo, pero se terminaba salvando.

Por su parte, Richard T Lee, canadiense de origen coreano de 35 años, ha encontrado al fin en 2026 el premio a una vida deportiva compleja, de pico y pala, de pantalón corto y manga larga, de sudadas en el sudeste asiático. Se hizo profesional con apenas 17 años, después de ser segundo en el US Junior Amateur y jugar el US Open de 2007 por la previa. Canadá y Corea mezclan bien para el golf. Iba para estrella, pero se quedó a medio camino.

El PGA Tour se convirtió en un muro infranqueable y no dudó en hacer las maletas y regresar a sus orígenes para ganarse la vida en los circuitos asiáticos, ya fuera en Japón, Corea o China. Mucho viaje, mucho esfuerzo, muchas horas sordas de práctica por bolsas de premios muy ajustadas para llegar finalmente al oasis de LIV. En realidad, no llegó, lo asaltó. Porque su actuación en la Escuela saudí en enero fue despampanante. Lo suyo sí es meritocracia de la buena. Lo van a tener echar de ahí a codazos.

Jon Rahm. (Photo by Charles Laberge/LIV Golf)
Jon Rahm. (Photo by Charles Laberge/LIV Golf)

Son los dos extraños en una clasificación por otro lado al uso en LIV. Rahm y DeChambeau ya están arriba, con otros habituales en el top 10, que, sin ser los otros dos, vienen más que van, caso de Louis Oosthuizen (-3), Tyrrell Hatton (-3) o Thomas Detry (-3). Rahm ha vuelto a jugar un golf muy sólido, pero sobre todo se le ha visto realmente con otro semblante. No era ninguna manera de hablar aquello de quitarse un peso de encima. La victoria en Hong Kong le ha rejuvenecido. Ha perdido tensión en el rostro, ha relajado esa mirada desafiante cada vez que se le escapaba un putt que él consideraba una opción de birdie.

Rahm ha demostrado que puede ser implacable cuando juega enfadado, imagínense de lo que es capaz cuando está relajado. La tarjeta de 67 golpes de hoy tiene que ver mucho con ese estado de ánimo. El Serapong Course es un recorrido muy tenso, con salidas estrechas y mucha agua acechante. Es un territorio cuajado de minas para alguien que anda con la paciencia justa. En un ejercicio de ciencia ficción, diríamos que hace dos semanas, antes de volver a cargar los depósitos de la resistencia mental en Hong Kong, su vuelta de hoy igual habría sido de 70-71 golpes. Por ahí transita ahora Joaco Niemann (-2), exactamente por ese fino alambre entre la ansiedad y la frustración. Está deseando demostrar que todos los cambios que introdujo en su equipo en la segunda mitad de 2025 fueron un acierto. Pero ya sabemos cómo de mal se las gastan las prisas.

Más allá de Rahm, otra vez arriba, otra vez metiendo buenos putts, otra vez con hierros más que notables, con pinceladas magistrales de juego corto (chip del 7 o sacada de búnker del 18), el resto de españoles no ha podido ganar hoy al campo. Sergio García (+1) ha echado en falta algún birdie más, a David Puig (+1) le han sobrado algunos errores tras un inicio sensacional de tres birdies en cuatro hoyos, lo mismo que Josele Ballester (+2). Por último, a Luis Masaveu (+5) le está costando encontrarse cómodo en LIV.

El Sentosa Golf Club nunca defrauda. La lluvia ha respetado en los últimos días y se está jugando firme y duro. Está peligroso y hay que andar muy fino y con la buena suerte cerca. Que se lo pregunten a Bryson DeChambeau, que aún no sabe cómo su bola no acabó en el agua en el 15. Es líder, pero no ha contado con su mejor juego. Es lo que tienen estos bicharracos.