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LIV Golf Hong Kong | Declaraciones de Jon Rahm tras su primera victoria desde 2024

“Me he quitado un gran peso de encima”

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Jon Rahm volvió a ganar en el LIV Golf Hong Kong y lo hizo con una confesión esperada y contundente. No habló de euforia, ni de felicidad desbordada, ni siquiera de una explosión de alegría. Habló, sobre todo, de alivio. De liberación. De una carga que por fin desaparece. “Me he quitado un gran peso de encima”, resumió el de Barrika tras conquistar su tercera victoria individual en LIV y la número 23 de su carrera profesional.

Rahm llevaba mucho tiempo jugando a un gran nivel, al menos en LIV Golf, acumulando rondas bajo par, opciones de triunfo y sensaciones sólidas, pero la victoria se resistía. Esa espera, aunque no empañara en absoluto su rendimiento, había terminado por convertirse en una losa. Por eso esta vez no sintió exactamente lo mismo que en otras ocasiones. “Ha sido un gran alivio. Es la única manera de describirlo”, explicó. “He estado muy eufórico con otras victorias en el pasado. Esta simplemente se siente como si me hubiera quitado un gran peso de encima”.

No es una sensación cualquiera viniendo de Jon. De hecho, él mismo situó este triunfo en una categoría muy concreta dentro de su carrera. Lo comparó con algunas de las victorias más simbólicas y emocionalmente intensas de su trayectoria. Sobre todo porque también supusieron un alivio en ese momento. Mencionó su primer triunfo en Torrey Pines en 2017, su primer Open de España y, por supuesto, el U.S. Open de 2021, aquel major que conquistó en Torrey Pines y que le convirtió en el primer español en ganar ese torneo. De todas ellas, sólo el major lo supera en cuanto a sensaciones. “El alivio de conseguir tu primer Grande es algo que no se puede superar”, señaló. Aun así, dejó claro que esta victoria en Hong Kong “quizá se lleva la palma” en cuanto a conciencia de haber cerrado una herida que llevaba demasiado tiempo abierta.

Rahm insistió en que nunca dejó de creer. Sabía que estaba jugando lo suficientemente bien como para volver a ganar y que era cuestión de tiempo. Pero una cosa es saberlo y otra vivirlo. “He estado jugando un golf realmente muy bueno, y simplemente tenía que seguir siendo paciente y creer que iba a pasar”, explicó. Esa paciencia fue precisamente una de las claves de la semana y, sobre todo, del domingo.

También reconoció que aprendió mucho de lo ocurrido en Adelaida, donde se quedó con la sensación de no haber gestionado bien del todo el liderato en la vuelta final. Allí se sintió demasiado tenso, demasiado pendiente de que llevaba tiempo sin ganar. Esta vez no quiso repetir el mismo error. Se impuso una norma desde el tee del 1: compromiso absoluto. “Cada paso que diera hoy iba a ser con compromiso al 100 por cien”, aseguró. El objetivo era sencillo de explicar, aunque a veces muy difícil de ejecutar en competición: elegir un golpe y hacerlo sin dudas, sin medias tintas, sin pensar en el error. Y lo cumplió.

Esa es probablemente una de las grandes lecturas de su victoria en Hong Kong. Rahm no ganó sólo porque jugara bien, que lo hizo, sino porque supo cerrar la puerta a los fantasmas recientes. No dejó que la necesidad de ganar condicionara sus decisiones. También ayudó, todo hay que decirlo, que tampoco tuvo una presión enorme en sus compañeros de partido.

Después del triunfo, Jon fue desgranando otros asuntos de la semana.

Hong Kong, una de las mejores paradas del calendario
“Bueno, no me di cuenta de lo divertido que era este campo y esta ciudad. Hay muy pocas combinaciones, en mi opinión, de campo de golf y sede como ciudad, valor de entretenimiento, que puedan rivalizar con esta semana. Sin duda es una de las mejores ciudades del mundo”.

“Y como campo de golf, para ser un campo que empezó en 1889, es increíble. Es muy divertido. Lo tiene todo: hoyos largos y difíciles, otros cortos y asequibles, salidas con driver, salidas con hierro. Hay muchísimas estrategias diferentes, greenes grandes, greenes pequeños, viento, ausencia de viento. Es un campo muy divertido de jugar, y lo he disfrutado cada vez, y sinceramente espero que vengamos aquí durante muchísimo tiempo”.

Lo que aprendió en Adelaide
“Simplemente estaba demasiado tenso, demasiado consciente de que llevaba tiempo sin ganar. Aunque tenía, creo, cuatro golpes de ventaja en el hoyo 5 y me di oportunidades de birdie, fui demasiado conservador y quizá no tan comprometido como debería con cada golpe”.

“Me dije al llegar al tee del 1 que, pasara lo que pasara, cada paso que diera hoy iba a ser con compromiso al 100 por cien. El golpe que decidiera, lo iba a jugar con compromiso total, y si cometía un error, cometía un error, pero no iba a ser porque no estuviera comprometido con la decisión”.

La diferencia entre ganar solo o con el equipo
“Lo interesante de LIV, ¿no? Aunque yo individualmente no ganara, no sentí que hubiera perdido el año pasado. Como has dicho, cuatro victorias por equipos, el Team Championship, la Ryder Cup. Acabé el año pensando que se habían conseguido muchísimas cosas”.

“Es muy divertido cuando puedes estar en ese podio y celebrar también con tus compañeros. Pero, como competidor y como persona, yo quería conseguir esto, y se siente distinto”.

La racha de vueltas bajo par (21 rondas)
“La verdad es que no es algo en lo que piense. Solo se trata de intentar ganar. He estado jugando un golf realmente, realmente bueno y los resultados lo demuestran. Ganara o no, eso ya es otra cosa, pero he estado haciendo el trabajo y viendo los resultados”.

“Habría aceptado algunas vueltas sobre par a cambio de unas cuantas victorias más”.

Cómo disfruta una victoria en el calendario actual
“Bueno, esta noche la disfrutaré seguro. Pero para la mayoría de la gente que vuela hoy, hoy ya es el comienzo de la próxima semana. Esa es la belleza y quizá también lo negativo del golf”.

“La disfrutaré, pero como dije antes, creo que ha sido más una sensación de alivio que de euforia. Es un peso que me quito de encima, y puedo seguir el resto de la temporada sabiendo que ya tengo la victoria”.

Por último, Rahm tuvo unas palabras de reconocimiento para sus compañeros y para todas las personas que ayudaron a sacar adelante una semana muy complicada por la situación vivida en Dubái. Resumió que lo importante, por encima del golf, era ponerles a salvo y encontrar una solución, y destacó especialmente el trabajo de su entorno y de quienes hicieron posible el viaje hasta Hong Kong.