Jon Rahm ha hecho ya muchas cosas extraordinarias a lo largo de su carrera. Daría para un día entero. Algunas de las más destacadas son ser el Número Uno del mundo amateur, mejor amateur en un US Open, sacarse la tarjeta del PGA Tour en un puñado de torneos, ganar en su primera temporada completa en el circuito americano, conquistar la Final de Dubai al primer intento, lograr la victoria en su estreno en el Open de España, por supuesto ser el primer español en levantar el trofeo del US Open, ser Número Uno del mundo, ganar una vez la Race to Dubai, liderar la lista de ganancias del PGA Tour… Así podríamos estar hasta mañana por la mañana.
Sin embargo, hay una cosa, una de las pocas, que aún no ha podido lograr y que lo tiene a tiro esta semana en Singapur. Se trata de ganar dos semanas seguidas. Nunca lo ha hecho en su carrera. Precisemos, ha ganado dos torneos seguidos, pero no en semanas consecutivas.
Lo primero lo ha hecho dos veces. Una fue en 2019, cuando se impuso en el Open de España y en la Final de Dubai. Fueron dos torneos seguidos porque él no jugó entre medias, pero en realidad habían pasado siete semanas entre ambos campeonatos. La segunda ocasión fue en 2023. Arrancó el año ganando el Sentry Tournament of Champions y después ganó el American Express. Lo mismo, no fueron en semanas consecutivas, hubo una libre de por medio.
Ahora bien, si gana en Singapur este domingo sí que serían dos victorias seguidas en semanas consecutivas, después de su gran triunfo en Hong Kong hace un par de días, el primero que consigue desde septiembre de 2024 y el vigésimo tercero de su carrera. Es algo difícil de conseguir en golf por el desgaste que siempre conlleva ganar, aunque curiosamente ha sucedido ya dos veces este año en el DP World Tour, por obra y gracia de Jayden Schaper y Casey Jarvis.
Rahm sabe que el desafío es mayúsculo y por eso mismo le pone. «Sería la primera vez desde 2023 (en referencia al Sentry y el American Express). Creo que lo he hecho muy pocas veces en mi carrera, ser capaz de ganar consecutivamente, y normalmente han sido con semanas de por medio, no en semanas seguidas de verdad. Sería un gran logro. Espero poder darme una oportunidad el domingo», asegura. Para ello asegura que su juego se encuentra en perfecto estado de revista, especialmente satisfecho con su rendimiento en los greenes y mejorando las prestaciones desde el tee con el nuevo driver de 2026. «Lo que noto mejor este año es que no veo tanto el fallo a la izquierda. Creo que está un poco mejor adaptado a mi swing y tengo una mejor trayectoria de bola al fade. Eso sí, seguramente también está ligado al trabajo en mi swing, así que no puedo decir que sea solo una cosa. Lo que sí diré es que los golpes descentrados con este driver, especialmente cuando pego más en el talón, mantienen muy buen spin y muy buena velocidad de bola. La consistencia es clave en este juego, así que eso siempre ayuda», señala.
Hablando de desafíos, LIV Golf le ha planteado uno por obligación que nunca antes se le había pasado por la cabeza. Se trata de ganar en el mayor número de países del mundo diferentes. Con el flamante fichaje de Hong Kong, Rahm suma ya ocho naciones conquistadas. Las siete anteriores son Estados Unidos, México, España, Bahamas, Irlanda, Emiratos Árabes y Reino Unido. La cifra no está mal, aunque queda lejos de lo conseguido por otros jugadores como Sergio García (18 países diferentes) o Seve Ballesteros, más de 20.
«Nunca lo había pensado de esa forma. Creo que el único pensamiento que he tenido alguna vez es en cuántos continentes puedes ganar. Nunca he jugado en África, así que eso siempre ha sido un límite. Tampoco he jugado nunca en Sudamérica ni he ganado todavía en Australia. Creo que, al menos en mi caso, hasta llegar a LIV no había jugado tanto por todo el mundo como tuvieron que hacerlo muchos jugadores en los 70, 80, 90 y quizá principios de los 2000, especialmente si eran europeos, con la oportunidad de ir a jugar y ganar torneos en otros sitios. Creo que es algo muy único, la oportunidad de ir a jugar y llevar tu golf a diferentes rincones del mundo y poder ganar en ellos es bastante especial. Pensaba que ocho era mucho hasta que supe que Sergio tiene 18 y Seve más de 20. Es impresionante. Así que sabiendo que en LIV jugamos en 10 países diferentes, espero poder seguir sumando a esa cuenta y ojalá llegar algún día a 10 y quizá a 20», explica.
Lo cierto es que Jon nunca ha sido un jugador especialmente global hasta llegar a LIV Golf. En sus primeros años, siendo golfista del PGA Tour y DP World Tour, siempre tuvo la posibilidad, como han hecho otros, de jugar en Japón, Australia o Sudáfrica, por citar sólo algunos ejemplos, pero siempre mantuvo su calendario muy estructurado y con pocos cambios. Sólo en ocasiones puntuales salió de Estados Unidos, España, islas británicas y Emiratos Árabes. Ahora con LIV se le abre esta posibilidad y parece que le ha cogido el gusto.
Por último, Rahm admitió que de nuevo que ganar en Hong Kong ha supuesto en tremendo alivio y que supone «un chute de confianza cara a Augusta», aunque al mismo tiempo ha dejado claro que todavía quedan semanas para el Masters. «Lo mejor es que ya no me van a recordar ni preguntar cuántas semanas llevo sin ganar. Ahora lo que toca es centrarse en Singapur».



