Jon Rahm ha confirmado este martes por la mañana en Virginia, en la previa del torneo de LIV Golf esta semana, el acuerdo alcanzado con el DP World Tour para poder jugar con normalidad torneos del circuito, que sus puntos empiecen a contar en la Race to Dubai, que sea elegible para la Ryder Cup y, al mismo tiempo, no ser castigado por competir en su liga. «Ya no hay ningún pulso. Hemos podido alcanzar un acuerdo. Ha habido algunas concesiones por ambas partes. Yo ofrecí algunas y ellos tendieron una mano. Obviamente, hemos llegado a un acuerdo. Eso ya no será una fuente de estrés».
Dicho esto, Jon asegura que nunca estuvo realmente preocupado por este asunto. Siempre pensó que llegarían a un acuerdo. «Nunca estuve preocupado por eso. La Ryder Cup todavía está muy, muy lejos, pero estoy contento de, ojalá, no tener que pensar en ninguna preocupación ni en ninguna situación complicada cuando llegue Adare Manor, ojalá nunca. Quiero apoyar al DP World Tour. Hay muchos torneos que quiero jugar».
Despejada la incógnita del DP World Tour, lo cierto es que Jon tiene otras muchas sobre la mesa con las que tendrá que lidiar en los próximos meses. Una de ellas es precisamente su presencia en el Open de España. Rahm ha desvelado que Kelly vuelve a estar embarazada y que no puede garantizar ahora mismo su presencia en Madrid. «Mi única preocupación ahora mismo, en lo que se refiere a esos torneos de octubre, es la fecha de parto que tenemos. Ese es el único asunto que podría hacer que no estuviera en el Open de España. Más allá de eso, creo que pueden contar con mi participación». Hay que recordar que el tercer embarazo de Kelly ya fue muy complicado y también puso en duda la presencia de Jon en el Open de 2024.
Las otras incógnitas tienen que ver con su futuro en LIV Golf. Rahm ha pasado de puntillas sobre el futuro de la liga. No quiere hablar de temas económicos ni legales, aunque admite que fue una sorpresa saber que el PIF retiraba su financiación. «Obviamente fue algo inesperado. Habíamos escuchado la noticia de que habría financiación durante muchos años, así que fue inesperado. En cuanto al futuro de la liga, creo que esa es obviamente una pregunta para la gente de negocios. Nosotros queremos estar aquí. Ha sido muy divertido. Quiero seguir compitiendo. Quiero seguir compartiendo tiempo con ellos. Pero solo el tiempo lo dirá. Scott y su equipo tienen mucho trabajo duro por delante, aunque obviamente tienen experiencia en este campo y por eso han sido elegidos para asumir este papel».
Que hable en pasado de la liga no ayuda, aunque tampoco parece una misión fácil deshacer su contrato. Precisamente, en este sentido comentó: «También diré que no soy abogado. No tengo ni idea. No sabría decirte. Tengo muy pocos talentos en la vida, y leer contratos o entender de negocios no son dos de ellos. Ahora mismo me quedan varios años de contrato y estoy bastante seguro de que hicieron un buen trabajo cuando lo redactaron. Así que no veo muchas vías de salida. Y, ahora mismo, tampoco estoy pensando realmente en eso, porque todavía tenemos una temporada que jugar y majors por los que competir. Así que no es algo en lo que quiera pensar todavía».
Otra de las incógnitas es qué pasaría con Jon Rahm si LIV Golf se convierte en una cosa más pequeña. «La clave es el plan de negocio. No creo que se vaya a pedir a nadie que se comprometa con nada sin darnos antes un plan de negocio. Hasta que tengamos eso, no creo que podamos responder realmente al resto. En este momento sería solo especular», apunta.
Rahm asume que para LIV Golf pueda continuar, sea como sea, van a tener que renunciar a algunas cosas. «No se trata solo de mí. Es un esfuerzo de equipo. No va de que una persona esté de acuerdo o no. Creo que todos nosotros, como capitanes, propietarios de equipos y jugadores involucrados en la liga, necesitamos, en esencia, que haya una gran mayoría de acuerdo para que funcione. Sí creo que, para que cambie el plan de negocio, sea lo que sea que estén preparando, tendrán que hacerse algunas concesiones por nuestra parte. Sí», afirmó rotundo.
La situación para los jugadores de LIV Golf en estos momentos no es fácil y Jon no se esconde: «Es sin duda ruido añadido, no se puede negar. Pero creo que, como deportistas, lidiamos con ello. Creo que muchas veces forma parte del trabajo. A veces ese ruido extra es interno, por algo que puede estar pasando en la familia y que no es público, lo cual diría que es mucho peor que esto. Al final del día, practicamos lo suficiente como para que, una vez que entras en modo competición, no importe. Puede ser una preocupación antes o después, pero no debería serlo cuando llegas al primer tee. Lo hemos dicho varias veces: cuando algo es tan incierto y está tan fuera de nuestro control, realmente no hay nada en lo que pensar».



