Josele Ballester no está satisfecho. El inicio de 2026 no ha sido un desastre, ni mucho menos, pero tampoco se puede calificar como bueno. Desde luego, anda lejos de las expectativas, propias y extrañas, generadas tras un magnífico final de 2025. De momento, ha jugado tres torneos en LIV Golf y su balance es el siguiente: puesto 27º en Riad, 32º en Australia y 41º en Hong Kong. Más allá de los resultados finales puros y duros, que son indicativos, la realidad es que no ha estado en ningún momento en la pelea por los puestos de arriba. Ni siquiera se ha dado una oportunidad de acabar en el top 10. No lo ha llegado a pelear.
Esto no ha hecho más que empezar y conviene mantener la calma, pero Josele quiere darle ya un giro de tuerca a esta secuencia. El objetivo es dejarse ver ya por los puestos nobles de la clasificación. En definitiva, aparecer de una vez por todas en el radar. Ballester ha llegado al golf profesional a hacer ruido, no a ser uno más. Así lo demostró de largo el año pasado, cuando siendo un recién llegado a LIV Golf y al mundo profesional, logró sumar dos top 10 (incluyendo un desempate en Chicago) en las tres últimas pruebas de la temporada. Su huella fue aún más profunda cuando ganó en Arabia a finales de noviembre el torneo del Asian Tour y fue capaz de encadenar dos top 10 en el DP World Tour en las dos citas de Australia. Ya ven que la ilusión y las expectativas, propias y extrañas, estaban más que justificadas.
Insistimos en que su arranque de temporada no ha sido horroroso. De hecho, sus vueltas son más que decentes. De las 12 tarjetas entregadas en Arabia, Adelaida y Honk Kong, nueve han sido bajo par, dos al par y sólo una sobre par, concretamente la segunda en Riad. Es decir, acumula ya diez rondas consecutivas sin perder la batalla contra el campo. Además, tiene tres vueltas muy buenas de seis, seis y cinco menos. Es obvio que anda cerca de cuadrarlo todo y firmar un gran torneo.
Realmente, lo que le está faltando es un cambio de marcha y no hay un sitio mejor para encontrarlo que Singapur, al menos en los que se refiere a la Armada. Por el Sentosa Golf Club pululan un buen grupo de musas españolas que cada año susurran buenas palabras al oído de los nuestros. Josele se estrena en este campo y confía en poder recoger todo lo bueno que han ido sembrando los golfistas españoles en los últimos años. Los resultados son indiscutibles. Singapur, y especialmente el Sentosa, se nos da bien.
Analizando únicamente las actuaciones de los españoles que ahora mismo están en LIV Golf, resulta que entre Sergio García, Jon Rahm, David Puig y Luis Masaveu, han dado 39 vueltas a este campo, concretamente al Serapong course, escenario del torneo. De esas 39, sólo una ha sido sobre par, la primera de Sergio García el año pasado. Es decir, Rahm no ha jugado nunca sobre par aquí, lo mismo que David Puig o Luis Masaveu. Aún nos podemos ir un poco más atrás, ya que Eugenio Chacarra, en sus dos incursiones en Singapur con LIV Golf, tampoco jugó sobre par.
Si vamos a los resultados más concretos, el balance es también muy bueno:
– Sergio García ha jugado seis veces en el Sentosa con un balance de una victoria, un segundo puesto, un séptimo, un undécimo, un decimocuarto y lo peor fue el año pasado con un 32º.
– Jon Rahm ha jugado dos veces y ha sido quinto y décimo.
– David Puig ha jugado tres veces y ha sido 35º, 27º y cuarto. De menos a más.
– Luis Masaveu ha jugado una sola vez y terminó 14º el año pasado, su mejor actuación de siempre en LIV Golf.
Incluso, como antes, podríamos meter en el lote a Chacarra, que fue décimo y decimotercero en sus dos presencias en este campo. Por si fuera poco, no está de más recordar que Gonzalo Fernández Castaño ganó aquí en el DP World Tour en 2011 y para añadir aún más energía positiva, Puig también conquistó una victoria en Singapur, aunque fue en otro campo, en el Tanah Merah Country Club en 2023.
En definitiva, Josele está buscando un cambio de marcha y Singapur parece un buen lugar para hacerlo.



