Josele Ballester logró fabricarse ayer en Chicago su primera gran oportunidad para levantar un trofeo como profesional. El castellonense saldrá este domingo al Bolingbrook Golf Club empatado en la segunda posición de la clasificación, a dos golpes del líder, Dean Burmester, y compartiendo el partido estelar del penúltimo torneo individual de la temporada en LIV Golf con el sudafricano y con su compatriota y estrella del golf mundial Jon Rahm. Un momento clave que espera poder convertir en el primer título de su carrera en la élite siempre que consiga mantener su buen nivel de ayer desde el tee y en los greenes, y mejorar en el juego corto.
«Prácticamente todo salió bien. Empecé el día en dos hoyos difíciles y embocando un par de putts largos. Es algo que siempre viene bien, sobre todo al inicio de la vuelta», dijo ayer nada más firmar una ronda de 66 golpes con la que se metía de lleno en la pelea por el triunfo. Una gran actuación que tuvo como base su habitual gran manejo del driver, buscando golpes largos y de poca altura para sortear las dificultades que ofrecía el viento: «He estado trabajando mucho en el drive las últimas semanas y está dando sus frutos. Con el viento que hemos tenido, mantener la bola baja y en posición ha sido clave».
A Josele se le quedó una espina clavada con el bogey que cometió en el 18, un hoyo en el que había lanzado un auténtico ‘misil’ desde el tee, pero que no logró resolver como esperaba: «Fue un fastidio hacer ese bogey tonto en el 18, sobre todo después de un drive enorme. Con un drive de 410 yardas y quedándome a 20 del green, pegué cuatro golpes desde ahí. Tal vez deba mejorar en disciplina incluso en un wedge corto». Un problema en su juego que identificó nada más llegar a LIV: «El mundo profesional me expuso en las áreas en las que no era tan bueno, sobre todo alrededor del green y en los bunkers. Estoy aprendiendo y poco a poco mejorando mi juego corto».
Para el español, llegar a estar en disposición de ganar en su quinta aparición en la gira saudí es muy especial, pero no ha sido nada fácil: «Quizá había expectativas externas que no supe gestionar bien y tuve que volver a mis bases, a lo que me hacía ser el jugador que soy». Además, valora muy positivamente el hecho de que en la gira, además de por los premios individuales, se compita también por equipos en cada evento, lo que le recuerda a su etapa universitaria: «Lo bueno de LIV es que jugamos por algo más grande que uno mismo. Es algo que aprendí en la universidad y que seguimos aplicando aquí».
Intentando dejar a un lado ese juego corto en el que sabe que tiene margen de mejora, Josele se muestra ilusionado por pelear este domingo por su primer triunfo en un partido muy especial: «Compartir partido final con Jon va a ser muy divertido. Cuando vine a la universidad en Estados Unidos siempre lo admiré. Estos son los momentos para los que practico tanto, y poder levantar mi primer trofeo mañana sería muy especial». Para lograrlo, intentará exprimir una de sus armas, el driver porque como él mismo reconoció en su rueda de prensa oficial, «cuando estoy bien desde el tee, como me dijo un amigo una vez, soy peligroso».



