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Ereño arranque la escuela del liv con una gran actuación

Joven aunque sobradamente preparado

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Pablo Ereño (© Golffile | Steve Flynn
Pablo Ereño (© Golffile | Steve Flynn

Con apenas 22 años recién cumplidos, Pablo Ereño ha dejado este martes una tarjeta de presentación sencilla y convincente —cuatro bajo par y segundo puesto en los primeros 18 hoyos—,  se ha colocado desde el primer día en el foco de la Escuela de Promoción de LIV Golf. Este viernes todos los resultados se resetean así que lo hecho el jueves pasa a mejor vida, pero está claro que de inicio ha demostrado que ha venido a pelear por una de las tres tarjetas del circuito saudí.

Ereño es el más joven de los 78 jugadores que iniciaban esta semana por una oportunidad profesional en LIV, pero su discurso y, sobre todo, su juego, transmiten una sensación clara: llega con los deberes hechos. Preparado, más que preparado.

Buena parte de esa preparación tiene un origen concreto y un aprendizaje muy específico. Ereño no duda cuando se le pregunta por su paso por la universidad: UCLA ha sido el lugar donde su golf terminó de ordenarse. Allí, bajo la tutela de Armen Kirakossian, el trabajo se centró en un aspecto tan poco vistoso como decisivo: los chips más fáciles.

“No eran los golpes espectaculares los que me costaban”, reconoce. “En situaciones complicadas, sin green, me defendía bien. El problema estaba en esos chips sencillos alrededor del green”. En UCLA, ese defecto no pasó desapercibido. Kirakossian insistió en mecanizar lo básico, en repetir hasta dominar los golpes que más veces aparecen durante una vuelta. Distintos palos, distintas trayectorias y, sobre todo, una idea clara: construir un juego corto fiable para competir al máximo nivel.

Ese proceso, explica Ereño, no fue solo técnico. También fue una manera de entenderse como jugador. Saber qué tipo de golfista es, qué necesita para rendir y, algo que subraya con naturalidad, sentirse a gusto en el campo. “Para jugar buen golf necesito estar feliz”, resume. Una frase sencilla que ayuda a entender la serenidad con la que ha afrontado este debut exigente.

El segundo pilar de su discurso llega cuando se le pregunta por los otros españoles jóvenes que ya han encontrado su sitio en el ecosistema LIV. Ereño no esconde su cercanía con Josele Ballester y Luis Masaveu, dos referentes inmediatos que han demostrado que el camino es real. De ellos, dice, solo ha escuchado cosas positivas. Ver lo que Ballester ha conseguido recientemente —victorias y regularidad en torneos de alto nivel— refuerza su convicción de que este es un entorno en el que puede encajar.

No habla de presión ni de urgencias, sino de oportunidad. Competir con jugadores con los que ha crecido desde junior le da confianza, no vértigo. “Siempre he estado jugando contra ellos”, explica. “Sé que puedo hacerlo igual de bien”. Esa familiaridad con el nivel le permite afrontar el torneo sin complejos, centrado únicamente en seguir avanzando ronda a ronda.

El formato, exigente y sin margen para despistes, tampoco parece inquietarle. Cada día, insiste, es un reinicio completo. Da igual el resultado anterior. Hay que volver a salir y jugar fuerte otros 18 hoyos. Una mentalidad práctica, muy de torneo largo, aplicada a una prueba que funciona como un sprint continuo.

Más allá de las tres plazas directas para LIV Golf, la Escuela ofrece también billetes para las International Series del próximo año. Para Ereño, es otro aliciente claro: mejorar el calendario, sumar experiencia y abrir puertas en escenarios que todavía no conoce, como Asia, un continente en el que aún no ha competido pero al que mira con curiosidad.