Jon Rahm ha hecho historia este domingo logrando su segundo anillo de campeón en LIV Golf. El golfista de Barrika, pese a perder el desempate del torneo de Indianápolis ante Juan Sebastián Muñoz, ha logrado recuperar los poco más de 12 puntos de desventaja con los que partía esta semana en la clasificación general del circuito ante Joaquín Niemann para conquistar con todo merecimiento la Orden de Mérito.
Curiosamente, el campeón español ha ganado la clasificación general individual de la gira saudí sin conquistar ningún torneo en todo el año. Su consistencia, terminando prácticamente siempre entre los 10 primeros de la clasificación en cada evento, le ha servido para superar al golfista chileno, que no ha podido sacar rédito de sus cinco triunfos parciales y tendrá que ‘conformarse’ con un premio de 12 millones, por los 18 que se lleva Jon.
El golfista vasco, después de celebrar con leche en el podio su éxito (como es tradición en las carreras de las 500 Millas de Indianápolis), ha pasado por la sala de prensa para analizar una temporada a la que espera poner la guinda la próxima semana, en la final por equipos, en formato Match Play, a la que la Legión XIII que capitanea llega también al frente de la clasificación. Un 2025 que intentará culminar después con la Ryder.
«Sé que se supone que debo estar feliz, es un gran momento. Pero no me siento del todo bien después de terminar el año perdiendo dos playoffs», ha reconocido Jon, siempre ambicioso. «Poder ganar la temporada sin haber conquistado ningún torneo… sé que con el tiempo estaré orgulloso de ello. Aunque uno podría argumentar que Joaquín, con cinco victorias, merecía más este título», ha señalado el de Barrika.
«Hoy hice exactamente lo que necesitaba: salir al campo y firmar una vuelta de 60 golpes»
Rahm se ha referido también a la tremenda ronda de 60 golpes este domingo que le ha permitido lograr su objetivo: «Hoy hice exactamente lo que necesitaba: salir al campo y firmar una vuelta de 60 golpes. Fue una de esas rondas raras en las que sólo cometí un error, el bogey del 14. Pero cuando llegué a 20 bajo par sabía que necesitaba algún birdie más porque Sebastián venía por detrás y no aflojaba».
En cuanto a su regularidad y esa mentalidad competitiva que le ha permitido llegar al último torne con opciones de ganar la Orden de Mérito, Rahm ha dicho: «Siempre ha estado en mi ADN luchar hasta el final en cada torneo. Lo he dicho muchas veces: quedar el 32º es mejor que el 33º. Con esa mentalidad, he podido tener muchos buenos domingos y terminar sumando puntos clave».
«Siempre ha estado en mi ADN luchar hasta el final en cada torneo. Así he podido sumar puntos clave»
Con todo lo que había en juego, parece inevitable que el campeón vasco estuviera muy pendiente de los resultados. Pero dada la enorme cantidad de combinaciones posibles, se centró en su juego: «No tenía ni idea de cómo iba en puntos y no quería saberlo. Mi objetivo era ganar el torneo y sabía que si no lo lograba, me tocaba esperar». Al final, con 226,16 puntos, se ha impuesto por menos de tres en la clasificación general.
Al ganador de la Orden de Mérito, la organización de LIV Golf le entrega como premio un anillo de campeón, al más puro estilo NBA. «El del año pasado está guardado en un lugar seguro. Nunca lo mandé ajustar, así que sólo me entra en el meñique», ha reconocido Rahm entre risas. «El de este año sí me queda bien, este sí podré usarlo», añadió.
«El anillo del año pasado sólo me entra en el meñique, el de este año sí me queda bien y podré usarlo»
Rahm estuvo a punto de hacer pleno y llevarse también el torneo de Indianápolis. La mala suerte lo impidió después de que su golpe de aproximación en el playoff rebotara en el mástil de la bandera. Poco antes, había pegado un hierro sensacional para asegurarse al menos el playoff: «Ambos golpes fuero increíbles, pero el del 18 en regulación fue mejor. Tuve que hacer un ‘draw’ con un wedge, un golpe que no suelo hacer».
El de Barrika ha salido encantado de Indianápolis por el ambiente: «El público puede mejorar muchísimo un torneo y aquí lo logró. El ambiente durante toda la semana fue increíble. Gente ‘ruidosa’, animada, que entendía lo que estaba viendo. Fue muy divertido jugar aquí». Y ahora, a Rahm le queda pelear por el título por equipos: «Nuestro objetivo es ganarlo todo. Jugamos bien toda la temporada, ahora solo queda rematar, aunque en match play cualquier cosa puede pasar».



