El Masters de Augusta se cuela por todas las rendijas cuando apenas faltan ocho días para su comienzo. Poco importa que haya otro torneo esta semana. La disciplina del golpe a golpe y estar centrado en el presente se hace más difícil que nunca. Jon Rahm y Sergio García disputan esta semana el LIV Golf de Miami, pero la vista se escapa continuamente hacia Augusta. El de Barrika confiesa que aún no se ha sentido totalmente cómodo en 2025 con su juego y que espera ver cosas en Doral, mientras que Sergio admite que su manera de enfocar los Grandes cambió tras la segunda ronda del año pasado del Masters. Dos confesiones con enjundia a poco más de una semana del inicio del primer Grande.
Rahm reconoce que los resultados este año han estado algo por encima de sus sensaciones. «De una manera u otra he conseguido hacer buen score, pero no he logrado sacar mi mejor golf. He tenido cierta incomodidad en el campo y necesito superarla para estar listo en los Grandes». En este sentido, el golfista vizcaíno asegura que ha trabajado en esta línea en los últimos tiempos y espera ver algunos avances esta misma semana en Miami. «Creo que estoy muy cerca, si es que no he llegado ya al punto que quiero, pero me gustaría verlo plasmado esta semana en el campo», ha señalado durante su atención a los medios en Doral.
Dicho esto, por malas que sean las sensaciones, que tampoco lo son tanto, no crean que hay alguna opción de ver a Jon cabizbajo o con dudas la próxima semana. «Siempre confío ciegamente en mis posibilidades antes de empezar un torneo y esté como esté mi juego. Estoy deseando ver esos cambios de los que hablo que han estado ahí durante la mayor parte de un año y medio, pero que aún no he terminado de superar», afirma. Como ven, la confesión de Jon es técnica. No termina de estar cómodo, pero no enciende ninguna alarma. Siente que está muy cerca.
La confesión de Sergio tiene mucho más que ver con la psicología del juego y de cómo la segunda ronda del Masters del año pasado produjo en pequeño clic en su cabeza. «Somos competidores, queremos salir ahí y hacerlo realmente bien, pero a veces es mejor no meterte demasiado en tu cabeza. Obviamente, tuve mis problemas con Augusta en ese sentido. Me frustraba y tal vez sentía que no obtenía lo que merecía o algo por el estilo. Ahora, lo importante para mí es salir y disfrutar la semana sin importar qué y solo hacerlo porque vale la pena, porque es una semana increíble, no sólo para ti sino para tu familia. Se crean muchos recuerdos increíbles. No tiene que ser solo jugar bien. Es algo que descubrí el año pasado. El viernes perdí un poco la cabeza y por eso no pasé el corte. Estoy feliz de decirlo: fue todo mi culpa. Veremos qué pasa la próxima semana. Sólo quiero ir allí y realmente disfrutarlo porque es como debería ser», sentencia.
Por otro lado, tanto Sergio como Jon han admitido que no van a hacer muchos cambios en su bolsa pensando en Augusta. García ha dicho que lo único que va a renovar son los wedges, ya que entiende que es una buena semana para tenerlos bien frescos en un campo que demanda tan buen juego corto, mientras que Jon ha ido aún más allá. «Todas las semanas mi bolsa es la misma. Lo único que cambia es que meto un hierro 2 o una madera 5, pero normalmente es la madera 5. El hierro 2 sólo entra en el Open y en algún otro torneo en Europa que me encaja bien desde el tee».
Los dos han destacado también que la cena de campeones es uno de los momentos más especiales de la semana. Rahm ha recordado especialmente la del año pasado, su primera y única de momento, con José María Olazábal y un emocionado Bernhard Langer contando historias de Seve Ballesteros.



