Los problemas se acumulan para LIV Golf. El circuito saudí ha sido demandado en un tribunal federal de Miami por la empresa canadiense Mobii Systems Group Ltd., que reclama más de 1,1 millones de dólares entre facturas impagadas y pérdidas por ingresos futuros después de que la liga decidiera dejar de utilizar su tecnología durante la presente temporada.
Mobii era la encargada de proporcionar la funcionalidad «Any Shot, Any Time», una herramienta utilizada en las retransmisiones de LIV Golf que permitía a los espectadores acceder a cualquier golpe de cualquier jugador prácticamente en tiempo real.
Según la demanda, presentada el pasado viernes, LIV Golf dejó sin abonar 820.600 dólares correspondientes a la licencia del sistema y otros 104.500 dólares en tasas de uso generadas durante esta temporada. A ello se suman 209.531 dólares que la empresa reclama en concepto de lucro cesante, al considerar que dejó de percibir los ingresos previstos para los seis últimos torneos del calendario de 2026 después de que LIV rompiera de forma anticipada el contrato, cuya vigencia se extendía hasta el 31 de diciembre.
El documento judicial precisa que todas las facturas correspondientes a 2025 sí fueron abonadas por LIV Golf, por lo que el conflicto se habría producido exclusivamente durante la presente campaña.
Antes de acudir a los tribunales, los abogados de Mobii remitieron a LIV Golf un requerimiento formal de pago el pasado 8 de mayo, concediendo al circuito una semana de plazo para satisfacer la deuda pendiente. Sin embargo, el 25 de mayo la empresa recibió un correo electrónico firmado por Nick Connor, vicepresidente sénior de Tecnología de LIV Golf, comunicando que la liga dejaría de utilizar sus servicios a partir del torneo de Corea del Sur y durante el resto de la temporada.
En ese mensaje, Connor explicaba que la decisión respondía a una revisión del modelo de negocio, de las alianzas estratégicas y de la estructura de costes del circuito. Al mismo tiempo, reconocía el retraso en los pagos y agradecía el trabajo realizado por la compañía canadiense, asegurando que la decisión no estaba relacionada con la calidad del servicio prestado.
Tras esa comunicación, Mobii notificó la rescisión del contrato y sostiene ahora que LIV Golf incumplió el acuerdo de forma unilateral, impidiéndole seguir prestando el servicio y privándole de los ingresos pactados para los seis torneos restantes del calendario.
La demanda llega en un momento especialmente delicado para el circuito respaldado por Arabia Saudí. El Public Investment Fund (PIF) anunció el pasado 30 de abril que dejaría de financiar directamente LIV Golf, después de haber invertido más de 5.000 millones de dólares desde la creación de la competición. Desde entonces, el consejero delegado, Scott O’Neil, trabaja en la búsqueda de aproximadamente 300 millones de dólares de financiación para garantizar la continuidad del proyecto más allá de esta temporada.
Todo ello sucede apenas unos días antes de que LIV Golf dispute una nueva prueba del calendario, prevista desde este jueves en el JCB Golf & Country Club, en Rocester (Inglaterra), con un escenario económico y judicial que añade más incertidumbre al futuro inmediato del circuito.



