Inicio Grandes Circuitos LIV Golf LIV Golf no puede garantizar todavía la continuidad de Rahm y DeChambeau…
Anuncia un inversor clave y promete una liga con los jugadores como propietarios

LIV Golf no puede garantizar todavía la continuidad de Rahm y DeChambeau…

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© LIV Golf via Golffile
© LIV Golf via Golffile

LIV Golf ha encontrado, al menos de momento, una vía para garantizar su continuidad más allá de 2026. Después de varios meses marcados por la incertidumbre, las dudas sobre su viabilidad económica e incluso las informaciones que apuntaban a una posible bancarrota, el circuito saudí ha anunciado este miércoles que ha alcanzado un acuerdo con un inversor principal que permitirá financiar el proyecto en su nueva etapa.

El anuncio lo realizó el consejero delegado de LIV Golf, Scott O’Neil, durante una comparecencia ante los medios en el Trump National de Bedminster (Nueva Jersey), escenario esta semana del LIV Golf New York. Sin revelar la identidad del inversor ni ofrecer demasiados detalles sobre la operación, O’Neil aseguró que ya existe una hoja de términos firmada y aprobada por el consejo de administración.

“Tenemos la fortuna de contar con un inversor principal que ha firmado un acuerdo aprobado por nuestro consejo y que financiará LIV Golf de cara al futuro”, afirmó el dirigente estadounidense.

El ejecutivo explicó que la intención es cerrar definitivamente la operación durante el próximo mes de septiembre y añadió que existen además conversaciones con más de una docena de potenciales inversores minoritarios para crear un modelo de financiación con varios socios.

Los jugadores pasarán a ser propietarios de la liga

La gran novedad del proyecto presentado por O’Neil es que la denominada LIV Golf 2.0 tendrá un modelo de propiedad muy diferente al actual. Según explicó el CEO, los propios jugadores pasarán a ser los accionistas mayoritarios del circuito, algo que calificó como inédito en el deporte profesional.

“Será la primera gran liga deportiva global en la que los jugadores sean los propietarios mayoritarios. Es un día muy emocionante”, aseguró.

Este planteamiento encaja con las informaciones publicadas durante las últimas semanas sobre la profunda reestructuración que prepara LIV. Diversas fuentes habían señalado que la liga incluso estudiaba acogerse a un proceso de bancarrota controlada que permitiera renegociar los contratos multimillonarios de algunos jugadores, compensándolos parcialmente mediante participaciones en la propia competición.

Preguntado directamente por esa posibilidad, O’Neil evitó confirmar o desmentir ese escenario. “Estamos analizando todas las opciones posibles. La situación sigue siendo muy dinámica y tomaremos la decisión que sea mejor para la organización”, explicó.

El final del apoyo del PIF obligó a buscar una solución

La supervivencia de LIV Golf quedó seriamente comprometida el pasado mes de abril, cuando el Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudí comunicó que dejaría de financiar el circuito una vez terminara la temporada 2026.

Aquella decisión obligó a acelerar la búsqueda de capital privado para mantener vivo el proyecto. Hasta ese momento, el fondo soberano saudí había invertido miles de millones de dólares desde la creación de LIV en 2022, financiando los enormes contratos de fichajes y las bolsas de premios de 30 millones de dólares por torneo.

Las consecuencias de esa retirada ya comenzaron a hacerse visibles durante los últimos meses. El torneo previsto cerca de Nueva Orleans fue aplazado sin nueva fecha y el Team Championship previsto en Michigan sigue seriamente amenazado, hasta el punto de que todavía no se ha iniciado el montaje de las instalaciones cuando apenas faltan unas semanas para su celebración.

O’Neil reconoció que aún no existe una decisión definitiva sobre ese campeonato por equipos. “No tenemos todavía una decisión formal. Estamos trabajando sin descanso para sacar adelante todos los torneos de esta temporada, pero la situación sigue siendo muy cambiante”, explicó.

Una LIV Golf más pequeña y con menos gasto

El nuevo proyecto supone también un importante cambio de modelo de negocio. El propio O’Neil ya había avanzado meses atrás que buscaba una inversión superior a los 300 millones de dólares para lanzar una versión más sostenible de la competición.

Ese plan contempla reducir el calendario respecto a los 14 torneos actuales, disminuir las bolsas de premios y reforzar definitivamente el concepto de franquicias por equipos como principal activo comercial del circuito.

La propia organización confirmó este miércoles que la nueva LIV Golf 2.0 arrancará con 10 grandes torneos por equipos, aunque todavía no se han detallado el calendario ni el resto del formato.

¿Seguirán Jon Rahm y Bryson DeChambeau?

Una de las grandes incógnitas sigue siendo el futuro de las principales estrellas de la competición. Cuestionado expresamente por la continuidad de Jon Rahm y Bryson DeChambeau, O’Neil evitó comprometerse. “Sería fantástico que quisieran seguir con nosotros porque probablemente sean dos de las mayores estrellas del golf y del deporte mundial”, afirmó.

Sin embargo, inmediatamente rebajó el foco sobre ambos asegurando que LIV cuenta con jugadores de 21 países diferentes y que el proyecto no depende exclusivamente de dos nombres. “Creo que tenemos suficiente apoyo de muchos jugadores y un formato muy atractivo para seguir creciendo”, señaló.

Cam Smith confía en que el proyecto salga adelante

Uno de los jugadores que mostró públicamente su confianza fue Cam Smith. El australiano reconoció que nunca ha contemplado buscar otra alternativa y espera que la competición encuentre estabilidad.

“Soy una persona optimista. No he hecho ningún movimiento para buscar otra cosa. Sé que la gente de LIV está trabajando muy duro para que podamos seguir jugando el año que viene. Me gustaría mucho que esto funcionara porque disfrutamos mucho aquí y el formato por equipos nos hace mejores jugadores y mejores personas”, afirmó.

Un anuncio que despeja el corto plazo, pero no todas las dudas

La comparecencia de Scott O’Neil supone el primer mensaje realmente positivo para LIV Golf desde que comenzó la crisis provocada por la salida del PIF. La existencia de un inversor dispuesto a financiar la competición ofrece oxígeno a corto plazo y permite hablar ya de un proyecto para 2027.

Sin embargo, siguen existiendo numerosas incógnitas. Se desconoce quién aportará el capital, cuál será exactamente la estructura accionarial, cómo quedarán los contratos de los jugadores, qué calendario tendrá la nueva competición y si finalmente podrá completarse la temporada actual sin cancelar pruebas.

LIV Golf ha evitado el golpe más duro. Ahora le queda demostrar que este salvavidas es suficiente para construir una liga económicamente sostenible una vez desaparezca el respaldo prácticamente ilimitado del fondo soberano saudí.

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