El modelo de LIV Golf sigue evolucionando y, con él, las reglas del juego para sus integrantes. Según informa The Telegraph y ha podido confirmar Ten Golf, la organización saudí ha decidido poner punto final a las exenciones discrecionales que en temporadas anteriores permitieron a algunos jugadores conservar su estatus a pesar de no cumplir con los requisitos competitivos. En cristiano, no se van a mantener los derechos de juego por el simple hecho de llamarte Zutano o Mengano.
Sobre el papel descienden todos aquellos que terminen más allá del puesto 48, pero la realidad es que hasta ahora los capitanes y algunos otros jugadores estaban a salvo de la quema, gracias a que así lo tienen firmado. Sin embargo, la inmunidad por contrato dejará de ser la norma, y a partir de ahora, las exenciones se concederán en función de méritos deportivos, no decisiones mercantiles. A la hora de renovar contratos o fichar nuevos jugadores, parece que el criterio puramente nominal ya no será un motivo para no descender.
Es cierto que los contratos existentes seguirán protegidos por las cláusulas ya firmadas, pero la dirección de LIV quiere dejar claro que el sistema cambiará de cara al futuro. El caso de Bubba Watson, al que se le permitió seguir compitiendo pese a terminar 53.º en 2023 como capitán de los Range Goats, parece que no volverá a repetirse bajo las nuevas directrices. Ni él ni Branden Grace, que también fue eximido, cumplirían los requisitos que ahora se barajan.
El endurecimiento de las reglas busca enviar un mensaje claro: LIV quiere acercarse a los estándares de rigor competitivo del PGA Tour y otros grandes circuitos. La medida se interpreta como un intento por ganar credibilidad ante el Official World Golf Ranking (OWGR), cuya negativa a integrar LIV se ha basado en parte en la falta de un sistema claro de meritocracia y descenso real. Ahora, con Scott O’Neil al frente tras la salida de Greg Norman, el circuito saudí ha vuelto a presentar su candidatura para ser reconocido oficialmente, y lo hace introduciendo mecanismos más exigentes.
Aún no se han definido públicamente los criterios exactos que se aplicarán para conceder futuras exenciones, pero fuentes internas apuntan a que podrían asemejarse a los del PGA Tour: victorias, resultados en Majors, rendimiento o incluso méritos vinculados a la Ryder Cup. Lo que sí parece seguro es que se acabaron los privilegios concedidos “a dedo”, como ocurrió en temporadas anteriores.
El caso de Ian Poulter ilustra el nuevo contexto. El inglés parece que termina contrato y ocupa actualmente el puesto 49 en la clasificación individual y, salvo reacción en Indianápolis o Chicago, perderá su tarjeta para 2026. De no lograrlo, su única vía de regreso sería a través del torneo de promoción de diciembre, una Escuela salvaje con más de 100 jugadores donde sólo el ganador se gana la plaza.
Con este paso, LIV Golf busca reforzar su legitimidad y blindar su estructura deportiva. A falta de confirmación oficial por parte de LIV Golf en el que se expliquen todos estos detalles todo apunta a que el descenso será real, tangible y sin favoritismos.



