LIV Golf ha confirmado este lunes que el torneo de Indianápolis, que se disputará del 20 al 23 de agosto en The Club at Chatham Hills, será la última prueba de la temporada 2026. El anuncio supone la cancelación definitiva del Team Championship de Michigan, previsto inicialmente del 27 al 30 de agosto, aunque la forma en la que el circuito ha gestionado la situación, sin decirlo abiertamente, no parece hacerle ningún favor.
La gran revelación procede de un correo interno al que ha tenido acceso GOLF.com. En él, Michael Drobnick, responsable de venta de entradas y hospitalidad de LIV Golf, explicaba a su equipo cómo debía actuar para limitar la atención mediática sobre la desaparición de uno de los torneos más importantes del calendario.
La estrategia consistía en mantener activa la página de venta de entradas de Michigan, aunque sin ninguna localidad disponible. De este modo, quienes intentaran realizar una compra únicamente encontrarían el mensaje: “Las entradas que buscabas ya no están disponibles”.
No se trataba de un problema técnico. Según el correo, la decisión había sido consensuada con varios de los principales ejecutivos del circuito, entre ellos el consejero delegado Scott O’Neil, Chris Heck e Ilana Finley. El objetivo reconocido en el mensaje era mantener visible la página y evitar así “alertas adicionales de los medios”.
También se pidió a Fever, la empresa asociada para la venta de entradas, que no respondiera todavía a las preguntas de los aficionados. La intención era ganar entre 24 y 48 horas hasta recibir autorización para realizar el anuncio oficial.
Entradas a la venta cuando el torneo ya estaba condenado
El campeonato de Michigan debía celebrarse en The Cardinal at Saint John’s Resort, cerca de Detroit. La sede había acogido en 2025 la primera edición de la prueba, con decenas de miles de espectadores y Legion XIII, el equipo de Jon Rahm, proclamándose campeón después de un desempate frente a Crushers GC.
El propia LIV había anunciado ocho meses atrás su regreso al escenario, con Aramco como nuevo patrocinador principal, y había definido el Team Championship como uno de los acontecimientos centrales de su temporada. La organización seguía promocionando y vendiendo entradas a mediados de la pasada semana, cuando internamente ya se conocía la cancelación. Tampoco se había comenzado a instalar ninguna infraestructura en el campo.
La página permaneció durante varios días dentro del calendario oficial como un “próximo torneo”, pese a que ya no permitía completar ninguna compra. No fue hasta este lunes cuando LIV Golf reconoció oficialmente que la prueba no se celebrará. Los aficionados que habían adquirido entradas recibirán el correspondiente reembolso.
Indianápolis absorbe el título por equipos
El torneo de Indianápolis ha tenido que ser reformulado a toda velocidad. Se disputará durante cuatro jornadas, del jueves al domingo, y contará con 57 jugadores. Además del título individual de la semana y de las posiciones finales de la clasificación de la temporada, también decidirá el campeón por equipos de 2026.
Para resolver esta última competición se contabilizarán diariamente las tarjetas de los cuatro integrantes de cada uno de los trece equipos. Desaparece, por tanto, el campeonato específico y con formato propio que LIV había preparado para Michigan.
Jon Rahm llegará a Indianápolis con su tercer título individual consecutivo de LIV Golf ya asegurado. La prueba decidirá las restantes posiciones del podio individual, con Bryson DeChambeau, Joaquín Niemann, Lucas Herbert y Tyrrell Hatton todavía implicados, además del campeón por equipos.
Los cambios tampoco se limitan al golf. LIV ha cancelado los conciertos que Thomas Rhett y Disco Lines tenían previsto ofrecer durante el torneo de Indianápolis. Las referencias a ambas actuaciones también fueron desapareciendo de la página oficial durante los últimos días.
Un momento especialmente delicado
La cancelación se produce apenas doce días después de que Scott O’Neil anunciara un acuerdo con un inversor principal, firmado por dicho inversor y aprobado por el consejo de administración. El consejero delegado aseguró entonces que más de una docena de grupos habían mostrado interés en participar como socios minoritarios y avanzó un futuro modelo en el que los jugadores podrían convertirse en accionistas mayoritarios del circuito. La identidad del inversor y las condiciones económicas del acuerdo siguen sin hacerse públicas.
La contradicción resulta evidente. LIV presume de crecimiento comercial y asegura que sus ingresos entre 2024 y 2025 aumentaron más de un cien por cien, que la venta de entradas ha crecido un 130 por ciento en 2026 y que los patrocinios han mejorado un 40 por ciento. Sin embargo, suprime de manera abrupta una de las grandes citas de la temporada y trata de aplazar el anuncio para reducir su impacto mediático.
O’Neil ha presentado el adelanto del final de la temporada como una oportunidad para concentrar todos los recursos en la transformación del proyecto. Su frase más significativa, no obstante, admite varias lecturas: “Indianápolis será un final apropiado para la Liga tal y como la han conocido los aficionados”.
LIV Golf insiste en que habrá una nueva etapa y un modelo sostenible a partir de 2027. Indianápolis no será, al menos oficialmente, el último torneo de su historia. Sí será el final de la primera versión del circuito. Y la maniobra descubierta alrededor de Michigan vuelve a alimentar todas las dudas sobre la situación real de una organización que continúa teniendo serios problemas para comunicar con transparencia sus decisiones más importantes.



