Otro quebradero de cabeza para LIV Golf. Patrick Reed suelta una pequeña gran bomba cuando el circuito aún se está recuperando del impacto del regreso de Brooks Koepka al PGA Tour. Según declaraciones recogidas por The Telegraph durante el Dubai Desert Classic —torneo que disputa esta semana en el DP World Tour— el estadounidense reconoció que consideraría dejar LIV Golf y regresar al PGA Tour si le ofrecieran unas condiciones similares a las concedidas recientemente a Brooks Koepka. Un mensaje que, además de agitar un poco más el tablero, supone otro frente más para LIV Golf.
El jugador de 35 años ha sido claro al hablar de su posible vuelta. Ha explicado que ahora mismo la decisión de volver no está en su mano, pero dejando caer que todo dependería de si el PGA Tour amplía o no los criterios de su recién creado Returning Members Program. «Quiero decir, esa opción era para jugadores que ganaron majors desde 2022 en adelante. Desde luego tendría que pensarlo, si esa fecha bajara a 2018».
El programa de regreso del PGA Tour fue diseñado para permitir la reincorporación de jugadores que, además de haber competido en LIV durante al menos dos temporadas, hubieran ganado un major desde 2022. Es decir, Brooks, Rahm, Smith y DeChambeau. Reed queda fuera por una cuestión temporal ya que ganó el Masters en 2018.
Al ser preguntado directamente por si le gustaría volver al PGA Tour, su respuesta fue directa: «Por supuesto. Quiero decir, si dependiera de mí, jugaría en todas partes. Ya estoy jugando en tres circuitos – LIV, el DP World Tour y el Asian Tour -, así que ¿por qué no añadir uno más?».
Además dejó un mensaje llamativo al hablar del circuito estadounidense teniendo en cuenta que es jugador del LIV: «Siempre disfruté mi etapa allí, en el PGA Tour. Quiero decir, seamos sinceros, es el mejor circuito del mundo. Mira lo que han hecho en el golf. Ya sabes, podría verme jugando allí en algún momento otra vez».
Reed forma parte del equipo 4Aces, precisamente capitaneado por Dustin Johnson, que también compite esta semana en el Emirates Golf Club. Johnson, además, firmó recientemente una ampliación multianual con LIV.
Aunque no lo parece, tampoco está claro si Reed se encuentra en su último año de contrato con LIV —como ocurre con Bryson DeChambeau— o si estas declaraciones responden a una estrategia para ganar fuerza negociadora ante un posible nuevo acuerdo. En cualquier caso, su situación financiera no parece un factor decisivo: firmó una prima inicial que, según se ha publicado, rondó los 50 millones de dólares, y ha acumulado casi 40 millones más en premios durante sus cuatro temporadas en la liga.
Hay un detalle a tener en cuenta: a diferencia de Koepka, Reed no cuenta con estatus a tiempo completo en el PGA Tour. Si quisiera regresar, necesitaría pasar por vías alternativas: clasificación directa, intentar conseguir una de las 10 tarjetas del PGA Tour que ofrece cada año el DP World Tour o alguna categoría ad hoc.
Mientras tanto, Reed sigue compitiendo a ritmo alto. Pese a estar vetado por el PGA Tour, logró jugar 32 torneos en 2025, una cifra muy por encima de la mayoría de jugadores de LIV, teniendo en cuenta que la liga solo cuenta con 14 paradas en su calendario. Reed combinó 10 torneos del DP World Tour, los cuatro majors y presencia continuada también en el Asian Tour.
Su rendimiento, además, ha sostenido su posición en el ranking mundial. Su tercer puesto en el Masters confirmó su competitividad actual, y ganó el evento de LIV en Dallas el año pasado. Actualmente es uno de los tres únicos jugadores de LIV dentro del top 50 y los majors siguen siendo su prioridad.
Con ese objetivo, su calendario europeo continúa sin pausa. Tras terminar 26º el domingo en el Dubai Invitational, compite esta semana en el Dubai Desert Classic y la próxima jugará el Bahrain Championship, enlazando así tres torneos del DP World Tour en tres semanas. Además, el Majlis Course le trae recuerdos recientes: hace tres años estuvo a punto de ganar allí en un duelo que terminó en manos de Rory McIlroy.
En paralelo, Reed también sigue cuidando su relación con el DP World Tour. LIV ha pagado aproximadamente 4 millones de dólares en multas al circuito europeo para permitirle competir en sus torneos, aunque desde este año serán los jugadores quienes asuman esas sanciones. «Sí, a partir de este año, las multas recaerán en los jugadores, no en LIV», explicó Reed. Pese a todo el norteamericano reconoce que, si no se alcanza un acuerdo entre Wentworth y Riad para desbloquear la participación de los jugadores de LIV en el DP World Tour, él está dispuesto a seguir adelante pagando: «Espero que haya una solución, sobre todo para un tipo que siempre ha venido, siempre ha apoyado este circuito… Este circuito es increíble y no voy a permitir que un par de multas se interpongan en mi camino». Si no hay solución global, el coste anual para mantener esa puerta abierta podría rondar el millón de dólares.
Reed, además, nunca ha escondido su ambición competitiva. Su historial en la Ryder Cup —tres participaciones antes de cumplir 28 años— lo convirtió en un perfil especialmente reconocible en el equipo estadounidense, con el apodo de ‘Captain America’. Y no ha dejado de expresar su deseo de volver a estar en esa dinámica, con la mirada puesta en 2027, cuando la competición se dispute en Adare Manor, Irlanda.
Por ahora, Reed juega esta semana en Dubái como miembro de LIV, pero con discurso de PGA Tour. En un golf que sigue en pleno reordenamiento, su frase ya ha abierto una conversación que difícilmente se va a apagar rápido.



