Josele Ballester fue uno de los grandes protagonistas de la semana en el penúltimo torneo individual de la temporada de LIV Golf, disputado en Chicago. El golfista castellonense, después de un sólido comienzo el viernes, dio un auténtico recital de juego el sábado para llegar por primera vez a los 18 últimos hoyos de un torneo de la gira saudí con opciones reales de pelear por la victoria. Un triunfo que se le escapó en el último suspiro, en un agónico playoff contra Jon Rahm y Dean Burmester que se terminó llevando el sudafricano.
Para el jovencísimo jugador de los Fireballs, que cumplirá 22 años el lunes de la próxima semana, verse metido en ese playoff fue un momento inolvidable: «Sí, fue muy especial. Definitivamente me hubiera apuntado a eso cuando empezó el día». Y más que lamentarse por el desenlace, intenta extraer conclusiones positivas y una aprendizaje para el futuro: «Tuve una buena oportunidad en los últimos hoyos para quizás cerrarlo, pero no pude hacerlo, y sí, aprenderé de ello. Cuando pierdes en un desempate por un birdie, no hay mucho que puedas hacer. Creo que pegué un gran segundo golpe. Ejecuté un gran putt. Podría haber entrado. Espero que la próxima vez entre».
Cuando habla de la opción que tuvo para cerrar el torneo se refiere, sin duda, a lo ocurrido en el hoyo 15, donde después de un brutal golpe de salida, llevando su bola al rough junto al green, a pocos metros de la bandera, no sólo no logró un birdie que parecía tener en el bolsillo sino que salió con un doloroso bogey, decisivo al final. Un par cuatro que fue fiel reflejo de sus estadísticas del torneo, en el que ganó 1,76 golpes desde el tee y perdió 0,14 en los golpes alrededor de green, aspecto del juego en el que tiene un mayor margen de mejora.

Con apenas cinco torneos disputados en el circuito saudí esta temporada, Ballester ya ha peleado por la victoria, impulsado en las últimas semanas por su gran ronda final en la cita de Valderrama que se convirtió en su punto de inflexión después de un duro comienzo por la necesaria adaptación, y ocupa la 33ª posición de la clasificación general del circuito, con 39,28 puntos. Con menos de la mitad de torneos disputados que el resto de jugadores, llega a Indianápolis esta semana con opciones incluso de pelear por entrar en la ‘lock zone’ de la general, aunque no lo necesita porque su sitio en el equipo de Sergio para la próxima temporada está más que garantizado.
Un equipo que le empujó ayer hasta el último aliento cuando peleaba por ganar y en el que asegura confiar «al cien por cien». Una manera de competir que, en cierto modo, le ayudó a superar la decepción de no lograr el triunfo: «Sí, siento que quizás en ese momento todavía no me sentía tan infeliz. Ahora me está empezando a afectar un poco más, por desgracia, pero tener a tus compañeros de equipo allí, animándote cuando estabas en el playoff, sólo con mirarlos y también apreciar lo lejos que ha llegado mi mejora es genial, y espero que podamos jugar bien en los dos últimos torneos».



