Inicio Grandes Circuitos LIV Golf Y aún habrá quien piense que Patrick Reed no tiene corazón…
El campeón del LIV Golf Dallas sorprendió a todos al confesar en qué pensaba cuando metió el putt ganador

Y aún habrá quien piense que Patrick Reed no tiene corazón…

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Patrick Reed, durante la última jornada del LIV Golf Dallas.
Patrick Reed, durante la última jornada del LIV Golf Dallas. (Photo by Jon Ferrey/LIV Golf)

Patrick Reed embocó este domingo un putt impresionante en el desempate a cuatro para conquistar la victoria en el LIV Golf de Dallas. Suponía su primer triunfo en la gira saudí, así como en su estado natal de Texas. Dos pájaros de un tiro. El golfista de San Antonio estaba visiblemente emocionado al acabar. No es habitual. Estamos acostumbrados a la imagen de un Reed duro como el acero, fiero en la competición y hasta con un puntito de arrogancia. Siempre ha sido así.

Es más, su gran virtud es sobreponerse a la adversidad. Cuantas más críticas recibe, mejor juega. Cuantas más veces lo tachan de tramposo (su pasado en este sentido es bastante oscuro), más arriba termina en los torneos. Reed ha competido siempre con alma y corazón, cada semana, eso es indudable, pero sus interacciones posteriores con otros jugadores y la prensa han sido habitualmente frías y distantes. Era quizá su manera de vengarse. Esa sensación de que siempre ha tenido que hacer más que otros para reclamar la atención.

Aún tiene clavada como una daga la ‘maniobra’ de Jordan Spieth y Justin Thomas en la Ryder Cup de París en 2018. Había formado una pareja extraordinaria con Spieth en 2014 y 2016, eran los tiempos del capitán América, pero en Francia los dos amigos decidieron jugar juntos y dejaron colgado a Reed. Estas cosas han forjado un espíritu casi revanchista en el campeón del Masters 2018, aunque es también muy cierto que con el paso de los años se ha ido suavizando.

Por eso, ayer sorprendió muchísimo su respuesta cuando le preguntaron en qué estaba pensando cuando metió el putt ganador en el desempate. Un putt de unos cuatro metros y medio. «Miré mi putter —de hecho, es el putter de mi hija, es su cabeza, y tiene escrito “Windsor-Wells” por todas partes— y le dije: “Vamos, cariño, tenemos que meter uno”. Que esa bola entrara significó mucho, no solo por la victoria, sino por haber hecho varios cambios en la bolsa de palos de cara al Open. Ganar en un campo así y con este nivel de jugadores me da toda la confianza del mundo para lo que viene», explicó Patrick. Windsor-Wells, por cierto, es el nombre de su hija. Nadie lo vio venir. Para aquellos que aún pensaba que el corazón de Reed era de acero.

Más allá de bromas y veras, la realidad es que Reed se ha quitado un peso de encima con su victoria. Ha necesitado 41 torneos en LIV para levantar su primer trofeo. «No me gusta nada escuchar esa cifra. Siento que fue demasiado tiempo, pero poder tachar dos cosas a la vez —ganar por primera vez en LIV y hacerlo en mi estado— significa mucho. Siento que llevaba tiempo persiguiendo esta victoria. He estado jugando sólido. Incluso hoy, siempre tienes que lidiar con la adversidad en cualquier torneo. La clave es cómo respondes y la enfrentas. Por suerte hoy pude enderezar el rumbo, meterme en el desempate y embocar ese putt al final».

En este sentido, Reed asegura que uno de los momentos claves fue cuando hizo par en el hoyo 12 después de fallar la salida. «Me estuve planteando pegar un golpe imposible por encima de un árbol, pero mi caddie me sugirió que lo mejor era sacarla a la calle y confiar en nuestro juego corto. Lo hicimos así, me dejé un tercer golpe de 150 yardas y conseguimos hacer approach y putt. Eso me dio confianza. Mi juego seguía ahí».

Reed ha confesado igualmente que su deseo es estar en la Ryder Cup. Sabe que con su victoria en Dallas ha dado un paso adelante, pero aún le queda mucho por demostrar. Debería como mínimo volver a ganar en LIV y hacerlo muy bien en el Open Championship, así como en los torneos del DP World Tour que juegue (esta semana está en el BMW International Open) para tener una oportunidad con Keegan Bradley. No sabemos si lo conseguirá, lo que nadie duda es que se va a dejar la piel y el corazón en conseguirlo.