– Bryson DeChambeau (-14) se ha colocado como líder en solitario del LIV Golf Sudáfrica después de la segunda ronda. El golfista de California ha entregado una tarjeta de 65 golpes y tiene dos golpes de margen sobre David Puig (-12) y Branden Grace (-12) y tres sobre Jon Rahm (-11), Dean Burmester (-11), Abraham Ancer (-11) y Charles Howell III (-11).
El arranque de DeChambeau fue arrebatador, con un eagle encestando desde el rough, a unos 20 metros del hoyo, y un putt de vértigo en el hoyo siguiente. Era como si se hubiera contagiado del fervoroso ambiente de la grada del The Club at Steyn City y hubiera entrado en ebullición. Haría seis birdies más en el día, aunque un caótico hoyo 12, donde todos sus golpes fueron malos, acabaría en doble bogey y frenazo absoluto. Hasta ese instante parecía que se estaban jugando dos torneos diferentes: el de Bryson y el de todos los demás.
El campo se le queda pequeño a DeChambeau. Si se une su descomunal pegada a la ternura de los greenes, se convierte casi en un juego de niños para él. En cualquier caso, las condiciones son muy fáciles para todos, por lo que no se puede despistar. Hoy por ejemplo sólo seis jugadores entregaron vueltas bajo par. Especialmente desconcertante el +3 de Tyrrell Hatton.

– La gran noticia es que Puig (-12) y Rahm (-11) están metidos de lleno en la pelea por la victoria. El golfista de La Garriga ha firmado hoy la vuelta más baja del día, una tarjeta de 64 golpes, con ocho birdies y un bogey. El campo está perfecto para que David deje salir toda su agresividad. Está a sus anchas. Además, aunque los greenes están muy receptivos, lo cierto es que la pelota rueda muy bien. Ya decimos: un combo explosivo.
Hace tiempo que Puig se puso como gran objetivo lograr la primera victoria de su carrera en LIV Golf. El momento, desde luego, no podría ser más oportuno. No en vano, el triunfo lo colocaría a las puertas del Masters de Augusta y todavía con el torneo del Hero Indian Open por delante.

– Jon Rahm (-11) suma y sigue. Es simplemente extraterrestre lo de este señor de Barrika. Vuelta de 66 golpes y eso que el putter no ha estado especialmente afinado. Ha metido algunos, sí, pero se ha dejado muchos por el camino. Empezó algo más dubitativo de tee a green, pero poco a poco se fue entonando y acabó muy bien, pateando para eagle desde apenas cuatro metros en el 18, por ejemplo. Tampoco entró. Lo bueno para él es que sí está manteniendo la paciencia que se le agotó rápido la semana pasada en Singapur. Aún tiene tres golpes de distancia con DeChambeau, nada que no se pueda resolver con un gran fin de semana en los greenes.
– Por supuesto, no hay que descartar a los -10, grupo donde están Talor Gooch, Carlos Ortiz, Joaco Niemann, jugadores que se mueven como peces en el agua cuando se trata de hacer birdies como si no hubiera un mañana. Se echa en falta un poco más de exigencia, sobre si tenemos en cuenta que la gran mayoría no va a jugar nada más hasta el Masters de Augusta.
– Otro de los serios candidatos a la victoria es Dean Burmester (-11). Serio en el sentido de que tiene muchas posibilidades, no en que se esté comportando con seriedad. Simplemente, se ha pasado tres pueblos. Se ha dejado llevar por la emoción de jugar en casa y estar rodeado de muchísimo público para mostrar un comportamiento exageradamente extravagante, sobre todo si tenemos en cuenta que él nunca ha sido así. Por momentos parece más un luchador de pressing catch que un golfista, por sus continuos gestos al público. Burmester no le hace ningún favor así a LIV Golf.
– En cuanto al resto de españoles, mal día para Sergio García (-8), al que una vuelta de 70 golpes lo ha dejado muy retrasado. Por contra, Josele Ballester (-8), con 65, y Luis Masaveu (-5), con 67 han recuperado algunas posiciones, lejos eso aún de donde se parte el bacalao de la victoria.



