
Jon Rahm sale este domingo como líder en solitario del LIV Golf Mexico City con dos golpes de ventaja. Es el máximo favorito al triunfo. Igual que lo era hace cuatro años en el Mexico Open. Aquello era el PGA Tour y se jugaba en Vallarta, no en Chapultepec, sin embargo hay algunas coincidencias.
Curiosamente, en 2022 el jugador que más le apretó las tuercas fue Tony Finau, uno de los más cercanos al de Barrika. Hoy tiene toda la pinta de que va a ser igual, no en vano es Tyrrell Hatton quien ocupa esa segunda plaza. Jon ganó el Mexico Open y confía en hacerlo de nuevo en Chapultepec, por mucho que le pisen los talones dos compañeros de equipo como Hatton y McKibbin, a los que les vendría de perlas una victoria, o una legión de españoles formada por David Puig, Josele Ballester y Luis Masaveu. Por cierto, de todos ellos, sólo Hatton ha ganado ya en LIV.
Jon estaría encantado de que todos ellos llevaran ya muchas victorias en LIV, pero siempre y cuando no esté metido él también en la pelea. Ahí Jon no conoce compañeros de equipo o amigos. Y no tiene ningún problema en decirlo abiertamente. Respecto a sus compañeros de equipo, Jon señaló que «estoy contento de verlos ahí arriba. Y a ver, si no soy yo, que uno de nosotros tres gane». Primero él, después los demás.
Rahm es siempre así, es su manera de entender la competición y cualquier cosa que haya en juego. No sólo al parchís, sino en todo debate que se tercie, como si es qué conviene echar antes para aliñar una ensalada, si la sal, el aceite o el vinagre. Él sale a ganar siempre. Mucho más si no son sus compañeros de equipo, por mucho que sean españoles.
«Sí, aunque los Fireballs sean cuatro «españoles», este domingo son el enemigo, en ese sentido. Aunque son todos grandes amigos, y les deseo lo mejor, de cara a golf el último día, no tanto. Así que prefiero no pensar en ellos. Y hacerlo bien. Aunque hoy han tenido un gran día con Josele y con David teniendo grandes vueltas de golf. Y Luis jugando muy bien también. Pero, lo he dicho. La amistad pasa a ser entre comillas cuando uno está compitiendo uno contra el otro. No les deseo mal. Pero tampoco les deseo muy bien», explica.
Jon busca su cuarta victoria en LIV Golf, la vigésimocuarta de su carrera, la segunda en México y la primera en Chapultepec, un campo al que le tiene ganas. «Ya he estado dos veces para ganar y no lo he conseguido cerrar, así que tengo muchas ganas de ganar aquí. Sería un orgullo. Además, están aquí mis padres y sería la primera vez que me ven ganar en LIV. Tengo muchas ganas», admitía.
Uno de los factores a favor de Jon es la poa. El golfista español se ha criado en esta hierba y la entiende mucho mejor que otros. De hecho, consigue tener la paciencia necesaria en los greenes porque sabe perfectamente que puedes tirar un putt quirúgico y fallarlo por la irregularidad de la superficie, especialmente al final de la tarde. Por este motivo, aunque el viernes no estuvo muy bien en esta parcela del juego, el sábado se mostró letal. Esta es su receta: «Hay que ir con mucha confianza. Pero también entender que la poa es la poa. Y algún putt va a rodar de manera extraña. Como me ha pasado a mí en el 18. Que ha ido de una manera que no me esperaba. Eso nos va a suceder a todos. Y hay que ir con mucha confianza. La verdad que hay que intentar no dejar que las frustraciones salgan. Por lo dicho. Todos vamos a fallar putts de manera normal, pero una semana como esta, un poco más. Así que es un poco un juego de hacerlo muy bien y “no tener la mala suerte».


