Recital español en Arabia. Espadas en todo lo alto. Jon Rahm (-9), Sergio García (-8) y David Puig (-8) llegan al ecuador del LIV Golf Riad metidos de lleno en la pelea por la victoria. El de Barrika es segundo a un impacto del trío de cabeza, mientras que Sergio y David están solo golpe por detrás.
108 hoyos acumulan entre los tres y un bagaje de 27 birdies y dos solitarios bogeys, uno cometido por Rahm en el último tercio de su vuelta y el otro de Puig en su último hoyo del día. La Armada ha comenzado el año por todo lo alto y quieren alargar el idilio también en el circuito saudí.
El de Barrika ha vuelto a brillar desde el tee. Mostrando una de las mejores versiones de los últimos meses en esta faceta y dejando detalles que demuestran que la primera jornada no fue casualidad. No está siendo el mejor en el juego más corto, pero también está dejando grandes detalles. Si el miércoles rozaba el eagle en el 18 gracias a un approach de treinta metros, este jueves en el hoyo 4 ha vuelto a tirar a canasta. Esta vez la pelota se estrellaba directamente contra el mástil de la bandera y le penalizaba en exceso, alejándole no solo del eagle, si no del birdie, pero el golpe estaba ahí.
Ahora bien, de vuelta al 18 ha pegado, de nuevo, su gran golpe del día. Pese a que la salida no ha sido buena, desde el rough del lado izquierdo ha conectado un tirazo a una bandera que estaba escondida por el lado derecho. La bola ha botado justo a inicio de green y ha parado a poco más de un metro del hoyo. Quinto y último birdie del día. En el hoyo 1, que cerraba su día, ha tenido una opción lejana de birdie de algo más de seis metros que no ha convertido, entre otras cosas, por un botecito que ha dado la bola en su camino hacia el agujero a causa de una imperfección en el green.
Por poner algo de deberes a Jon, que ya es rizar el rizo, quizás el fin de semana va a necesitar sacar algo más de rédito a los pares cinco. Un birdie cada día no es un mal registro en este recorrido, pero le puede dar la victoria ser más incisivo en estos hoyos. Su único bogey ha sido más fruto de la mala suerte que de otra cosa. Su salida ha ido a parar a una palmera que estaba en el lado izquierdo de la calle, le ha dejado sin posibilidad de ir a green y no ha podido hacer la recuperación. No se puede decir que haya pegado mal desde el tee.
Por su parte, David Puig ha hecho magia a lo largo del Riyadh Golf Club. De hecho, probablemente ha ejecutado el golpe del día en su séptimo hoyo. La bola se le quedaba empotrada en el talud del búnker, en el límite con el borde y que protege el green del hoyo 13. No era un golpe nada sencillo. Pura fantasía lo que ha hecho el español que la ha dejado a metro y medio de bandera. Puig ha entregado una tarjeta, ni más ni menos, que de 66 impactos, solo superado por un imperial Jason Kokrak que ha hecho 64 golpes este viernes.
David ha dado una exhibición en los primeros nueve hoyos con cinco birdies en ese tramo. Después ha sabido mantener el tipo y sumar otro acierto más. Dentro de lo mucho que se puede destacar está la solidez desde el tee, que quizás fue lo que le alejó del triunfo hace dos domingos en Dubai y, sobre todo, lo bien que ha estado alrededor de green. Cuatro de los birdies han venido gracias a wedges precisos (hoyos 6, por donde arrancaba, 9, el comentado 13 y 4). Una pena la salida en la última bandera del día. Se ha ido al rough por el lado derecho y no ha podido completar la recuperación en este par 3.
El de la Garriga estrena esta semana el honor de ser el mejor español en el ranking mundial (95º), no deja de ser anecdótico teniendo en cuenta que Rahm no ha jugado en los últimos cuatro meses, pero David quiere pelear en el campo por mantener ese honor y, sobre todo, por ganar por primera vez en LIV y también tener acceso directo a Majors como el PGA Championship.
El tercer invitado es don Sergio García. Lo de Baréin no fue casualidad. El de Borriol ha replicado su vuelta inicial de 68 golpes para ser octavo a tan sólo dos golpes del trío de cabeza formado por Uihlein, Gooch y Detry, todos empatados en -10. Sergio, que ya tiene dos triunfos individuales en LIV Golf, ha aprovechado el tramo entre el hoyo 11 y 14 para exprimirlo con tres birdies casi consecutivos. La consistencia está siendo la clave. No sabe lo que es cometer un bogey en todo el torneo.
Los otros dos españoles, Jose Luis Ballester (-1) y Luis Masaveu (PAR), se encuentran más rezagados. Eso sí, el madrileño se ha repuesto de la tarjeta inicial de 75 golpes con un gran tres bajo par en esta segunda jornada y empatar así con el campo en el acumulado.



