
El hechizo se rompió de manera abrupta y cruel y la Cenicienta se quedó sin final feliz. Richard T. Lee falló un putt que no se falla casi nunca para perder en el primer hoyo de desempate del LIV Golf Singapur. El ganador, Bryson DeChambeau, no pudo evitar llevarse las manos a la cabeza en un acto reflejo ante lo que acababa de fallar su rival. Fue uno de esos finales que suceden de vez en cuando en golf y que siempre dejan el cuerpo cortado.
HEARTBREAK 💔
Richard T. Lee’s missed putt means @brysondech wins the playoff and Aramco LIV Golf Singapore 🏆#LIVGolfSingapore @Crushers_GC pic.twitter.com/ORj3HRENko
— LIV Golf (@livgolf_league) March 15, 2026
Richard T. Lee, canadiense de origen coreano de 35 años, puso todo de su parte para convertirse en la primera victoria de extrarradio de LIV Golf. Es decir, de un jugador que no tiene equipo, que no fue fichado a golpe de talonario y que llegó a la liga desde los ‘bajos fondos’ de los circuitos asiáticos y coreanos, por méritos propios, arrasando en la escuela de promoción.

Su final de torneo, hasta ese putt de apenas dos palmos que se le ha escapado en el playoff, ha sido modélico. A falta de seis hoyos estaba a cuatro golpes de Joaquín Niemann. El chileno marchaba con -14, con paso firme, decidido a conseguir su primera victoria del año en el circuito saudí y la octava de su carrera. En ese instante, sus principales rivales parecían Bryson DeChambeau, Lee Westwood y, si acaso, Jon Rahm, que estaba empatado con Lee a -10, jugaba con él y del que siempre se puede esperar un final meteórico.
Sin embargo, Niemann gripó el motor, prácticamente al mismo tiempo que reventaba una de estas salvajes tormentas del sudeste asiático y que obligaba a parar el juego durante dos horas. A la vuelta ya nada fue igual. Los putts dejaron de entrar, algunos muy claros, como en los hoyos 12 y 15 para par, o en el 14 para birdie, y terminó de claudicar en el hoyo 18, tras mandar su salida al agua. Revés serio para el chileno en una época donde no le están saliendo las cosas. Nunca sabremos si con una victoria en Singapur, Augusta se habría vuelto a acordar de él para una nueva invitación este año. Ahora parece imposible, aunque todavía queda el torneo de Sudáfrica la próxima semana.
La luz de Niemann se apagaba y emergía poderosa la de Richard T. Lee. Le robaba los poderes a Rahm para firmar una extraordinaria cabalgada final. Hizo birdie en el 13, a punto de embocar desde la calle para eagle, sumó otro más en el 15 después de un gran segundo golpe, arrancó un tercero con un soberbio putt en el 17 y remató con un cuarto en el 18, pateando para eagle, para dejar un refulgente -14 en la casa club.
Lee Westwood aguantó la batalla hasta el hoyo 16. Falló la salida al búnker y pegó un filazo desde la arena que terminó en un devastador bogey. Los errores se pagan muy caros cuando los torneos entran en estas fases decisivas. Hasta ese momento, estuvo en la pelea. A punto de cumplir 53 años, es para sentirse orgulloso.

Así las cosas, el único que resistió el tirón de Lee hasta el final fue DeChambeau. Sin grandes alardes, pero con un putt descomunal de birdie de 12 metros en el 14 y un birdie fácil en el 18, logró empatar con el canadiense, que esperaba feliz en la casa club sin pegar una sola bola, celebrando con su familia y equipo, como si ya hubiera ganado. Y es que en realidad para un jugador de su trayectoria, un segundo puesto en solitario en LIV es como una victoria. Tiene seis triunfos en su carrera en los circuitos de Asia y Corea. Jamás ha obtenido un premio en metálico como los 2.250.000 dólares de hoy.
Aún así, lo cierto es que ha tenido la victoria en la mano. El príncipe ya le estaba probando el zapato de cristal a Lee cuando DeChambeau ha comenzado el hoyo de desempate (18, par 5) tirando su salida al agua. Era un final casi poético. Lee, el único jugador junto a Thomas Detry que no había pisado un área de penalización en toda la semana, estaba a punto de ganar tras este fatídico error de Bryson.
Sin embargo, a la Cenicienta se le olvidó que aún tenía que ganar el torneo. Pegó su salida descaradamente a la derecha para evitar el agua y terminó en el búnker. Desde ahí ya no pudo tirar a green, jugó corto y se dejó una opción de birdie de unos cinco metros. No estaba mal jugado, pero se le pasó contar con la derivada de que DeChambeau aún podía sacar el par. Es lo que hizo.
El doble campeón del US Open tiró a green después de dropar con penalidad y la puso en el rough de la derecha. Tenía un approach delicado. Lo cierto es que ahí todo apuntaba a la victoria de Lee, pero aún quedaba un último giro de guión. El approach de Bryson fue magistral y se dejó el par hecho. Mientras, Lee tiraba un putt algo pobre de birdie, le faltó mordiente, aunque se dejaba el par hecho. Es de esas que en un match play se dan. O no. Lo falló. Manos a la cabeza.
No hubo final de cuento en Singapur. De momento, con el triunfo de Anthony Kim en Australia tiene suficiente LIV Golf. Es la cuarta victoria de DeChambeau en la liga saudí. Se volverá a hablar de que acaba contrato este año y que aún no ha renovado. La primera victoria parida realmente desde la meritocracia en LIV tendrá que esperar.
En cuanto a los españoles, Jon Rahm (-10) acabó en la quinta posición. Otro top 10. Los consigue a modo de inventario. Son ya ocho consecutivos y 28 en los 29 torneos que ha jugado en LIV. El de Barrika no peleó por el triunfo por dos motivos: el primero es que el putt no le ha acompañado desde el viernes; el segundo es que tiró la bola al agua en el 15 y firmó un doble bogey.
Justo un golpe por detrás ha terminado Josele Ballester (-9). Sexta posición. Es el primer top 10 del castellonense esta temporada. Lo necesitaba como el comer. Despega su temporada. Hoy ha hecho una muy buena vuelta de 67 golpes y deja un magnífico parcial de -11 del viernes al domingo, el mejor de todo el torneo. Mientras, puesto 21º para David Puig (-4), 35º para Sergio García (PAR) y 54º para Luis Masaveu (+7), que empieza a necesitar una alegría con carácter de urgencia. La victoria por equipos fue por segunda semana consecutiva para los 4 Aces de Dustin Johnson, Anthony Kim y los belgas Pieters y Detry.


