Sergio García (-4) se ha vuelto a quedar a las puertas del triunfo en el LIV Golf de Miami. No se dejen engañar por lo que dice el marcador definitivo. Los dos golpes de diferencia con el campeón Marc Leishman (-6) no reflejan realmente lo ocurrido este domingo en el Blue Monster de Doral. La magia la puso el español. Ha sido Sergio el que ha pegado uno de esos golpes que pagan el precio de cualquier entrada a un torneo. Ha sido en el hoyo 17, un durísimo par 4 que se ha jugado con mucho viento en contra.
Cuando el de Borriol ha llegado al tee del 17 sólo se había hecho un birdie allí en todo el día. Lo había conseguido Harold Varner III. La diferencia es que el norteamericano lo había jugado mucho antes y con la presión justa y necesaria, por no decir ninguna. Por contra, Sergio estaba a dos golpes de Marc Leishman y el birdie era una obligación para seguir con opciones de victoria.
El campeón del Masters en 2017 pegó una gran salida, a calle, pero todavía le restaban casi 170 metros a la bandera, viento en contra insistimos, situada en una posición muy incómoda, al fondo y a la derecha, muy cerca del agua. Ahí ha sacado la chistera. Su golpe ha sido antológico. Ha dibujado una bola baja perfecta, a botar en mitad de green y rodar firme y decidida al agujero. «Please», le decía a la bola contenido nada más salir del palo. «Pleeease», le volvía a repetir a mitad de vuelo ya con más intensidad. «Pleeeeeeeease», le gritaba desgañitado justo cuando botaba en el green rogándole que fuera buena.
Y vaya si lo ha sido. Se ha parado a un metro pasada el agujero. El golpe del día en uno de los hoyos más difíciles y con toda la presión de un todo o nada. Sergio ha metido el putt y ha salido a un golpe de Leishman. Al mismo tiempo, el australiano se había dejado un compromiso de par bastante serio en el 18. Ha fallado la salida por la derecha, no ha podido hacer mucho más que sacarla a calle, ha pegado un gran tercer tiro, muy valiente y decidido, pero aún ha tenido que meter un putt de unos tres metros para salvar el par.
Ha sido el putt del torneo. Sin más. La clave de todo. Sergio ha fallado por la derecha la delicadísima salida del 18 del Blue Monster (nos gusta mucho más su nombre de siempre que el Trump National Doral) y con el par de Leishman no tenía muchas más opciones. Estaba a un golpe. Si quería empatar y salir al desempate no le quedaba otra que arriesgar en un tiro (casi) imposible para dejarse una oportunidad de birdie. Estaba en una situación parecida a la de Leishman y el golpe lógico era sacarla a la calle. Sin embargo, Sergio, valiente, en modo campeón, lo ha buscado, lo ha intentado y no le ha salido por poco…
Ha sido un golpe precioso, bajo, entre los árboles, buscando un slice diabólico desde 190 metros para intentar ponerla en green. No ha estado lejos. La bola ha intentado quedarse, ha luchado contra la fuerza centrífuga que la empujaba al lago, pero ha acabado cediendo y se ha bañado. De ahí lo de Blue, por el agua, y lo de Monster, una bestia. Ahí se han acabado sus opciones, aunque ha conseguido salvar el bogey para terminar tercero en solitario. El año pasado también terminó en el agua en el desempate para finalizar segundo frente a Dean Burmester, pero las situaciones se parecen como el día y la noche.
En 2024 se le escapó cuando lo tenía en la mano y este domingo ha puesto todo de su parte para llevárselo y simplemente se ha encontrado con un tipo que ha aguantado metiendo putts de par como si no hubiera un mañana. Leishman ha entregado una tarjeta de 68 golpes sin bogeys en Doral. Eso casi es una proeza tal y como estaba soplando el viento. El australiano, que siempre se ha movido bien en días ventosos y condiciones duras, vuelve a ganar más de cinco años después. Su última victoria fue con Cameron Smith en el Zurich Classic por parejas de 2021, pero individualmente hay que remontarse a 2020, poco antes de la pandemia. Se impuso en el Farmers. La realidad es que desde que se marchó a LIV Golf, quien siempre fue una alternativa secundaria en los majors, secundaria, sí, pero alternativa al fin y al cabo, había desaparecido del mapa.
Leishman ha ganado con un golpe de ventaja sobre Charl Schwartzel (-5). El sudafricano, celestial con el putter hoy, ha aprovechado su final por el hoyo 1, un par 5 fácil, para ganarle un puesto a Sergio. El español termina tercero en solitario. Se coloca segundo en el ranking de LIV, justo por delante de Jon Rahm y por detrás de Joaquín Niemann. Sigue metido en la pelea por una plaza para el US Open y el Open Championship.
Jon Rahm (+1) ha sumado un nuevo top 10 a pesar del batacazo que se ha dado en el hoyo 17. Es más, el de Barrika ha estado metido en la pelea por la victoria prácticamente toda la vuelta. Dos bogeys en el 9 y en el 11 han frenado su escalada, pero lo ha seguido intentando. Su juego de tee a green ha estado mucho mejor que en los dos primeros días y eso que se lleva a Augusta, y el putter atraviesa un momento dulce. Otra buena noticia para el Masters. Quizá lo que le está faltando y necesitará encontrar de aquí al próximo jueves para tener opciones de victoria en el primer major del año es su tradicional consistencia. Le está costando redondear vueltas muy buenas de principio a fin. En cualquier caso, llega lo suficientemente bien como para contar con él. Incluso llegando mal habría que hacerlo… En el hoyo 17 se ha ido dos veces al agua y de ahí el cuádruple bogey que le ha hecho caer de la pelea por la tercera y cuarta plaza a la novena.
Mucho mérito el torneo de David Puig (+3), remontando el +5 del primer día con dos espléndidas vueltas bajo par para acabar en el puesto 14º. Sólo Leishman y Sergio, que han hecho bajo par los tres días, los únicos del torneo, han ganado al campo en la segunda y tercera jornada como ha hecho David. Suma y sigue. Se mantiene sexto en el ranking. Por último, Luis Masaveu, con una ronda de +2 hoy, ha terminado en el puesto 24º. Otro torneo sólido y muy serio del joven golfista madrileño.



