Lee Westwood firmó una sólida tarjeta de 67 golpes (-4) en la primera jornada del LIV Golf Singapore y se situó empatado en el liderato con DeChambeau, Rahm y Lee en un día especialmente exigente en el recorrido asiático, en el que no fue fácil conseguir tarjetas por debajo del par del campo y los jugadores tuvieron que pelear para sortear las dificultades.
El inglés, co-capitán de los Majesticks GC, reconoció que el recorrido se mostró muy duro desde el primer momento. «Este campo hoy no perdona nada. Está muy firme y el viento ha empezado a soplar. Hay varios hoyos en los que tienes que comprometerte totalmente con la línea desde el tee», explicó ante los medios nada más finalizar su vuelta.
Más allá del resultado, la tarjeta del inglés tiene un mérito añadido. Westwood regresó a competir hace apenas una semana tras seis meses sin jugar torneos debido a una lesión en la muñeca que incluso puso en duda su presencia en el inicio de la temporada. «Hace siete semanas ni siquiera podía sujetar el putter. El especialista pensaba que había roto la vaina del tendón y que quizá necesitaría cirugía», relató.
Finalmente, el inglés evitó el quirófano, aunque todavía convive con algunas molestias, que ha sabido domesticar este jueves. «A medida que avanza la ronda se resiente un poco. Como cuando terminas un entrenamiento en el gimnasio y los músculos empiezan a doler», explicó. Por ello está limitando las bolas de práctica y reservando energía para la competición.
Su vuelta sin bogeys, una rareza en un campo tan exigente, fue una de las actuaciones más destacadas del día. «Hay mucho peligro ahí fuera. Si te sales un poco de posición, el hoyo se complica enseguida», señaló. Aun así, destacó el estado del campo: «Los greenes son de los mejores que he visto nunca, no solo en Asia, en cualquier parte».
El propio Westwood admite que el coliderato junto a uno de los jugadores que no parten favoritos y a dos de las grandes estrellas del circuito saudí le ha sorprendido por el contexto. «La forma no me sorprende porque trabajé muy bien en pretemporada, pero llegar casi sin ritmo, con jet lag, lesionado y jugar así… eso sí es inesperado», explicó.
A sus casi 53 años, el inglés también bromeó sobre el origen de la lesión que le ha tenido bastante fastidiado en los últimos tiempos. «Estaba en mi simulador en casa intentando generar 180 millas por hora de velocidad de bola, olvidando que tengo casi 53 años y no 23. Sentí un ‘clic’ en el follow-through… y ahí estaban mis viejos tendones rompiéndose», contó entre risas.
Westwood, que históricamente ha jugado bien en Asia, se mostró cómodo de nuevo en la región. «Siempre me he sentido muy a gusto aquí. Llevo viniendo desde los años noventa y he ganado en varios países», recordó. De momento, el veterano inglés ya ha dejado claro que su regreso a la competición va muy en serio. Y si la muñeca aguanta, promete dar guerra todo el fin de semana en Singapur.


