La mexicana Lorena Ochoa tiene algo que demostrar. Su liderato en la clasificación de la LPGA se ha puesto en entredicho demasiadas veces para su gusto. Que si Annika Sorenstam está lesionada, que si Michelle Wie no ha recuperado su forma. El U.S. Open femenino que se disputa esta semana en Pine Needles Lodge & Golf Club (North Carolina), es el momento ideal para hacerlo …
Aunque interrumpido por el mal tiempo, la oscuridad y la reestructuración del horario, el torneo está poniendo a cada una en su sitio. Al final de la jornada del sábado, la surcoreana de diecinueve años Jiyai Shin lideraba el U.S. Open femenino con –5, seguida a un golpe de tres jugadoras, la norteamericana Cristie Kerr, la novata brasileña de dieciocho años Angela Park y, como no, la mexicana Lorena Ochoa. Otra norteamericana, Morgan Pressel, les sigue con –3. Michelle Wie se retiró después de jugar nueve hoyos de la segunda vuelta y con una primera ronda de 82 golpes, alegando problemas de muñeca. Y Annika Sorenstam andaba descolgada con +4.
Si Ochoa consigue este torneo, su primer grande, seguirá siendo cuestionada por las mismas razones: que si Annika Sorenstam está lesionada, que si Michelle Wie no ha recuperado su forma. Pero con un grande en el bolsillo, serán Annika y Michelle las que deberán recuperarse para demostrar que lo de Lorena no fue más que el sueño de una noche de verano. Si no, corren el peligro de que Ochoa siga acumulando victorias y sean ellas las que se desvanezcan en la noche de los tiempos.


