
Matt Kuchar y Gary Woodland han conquistado la Copa del Mundo para Estados Unidos en Mission Hills, China. O más bien cabría hablar de reconquista…
La Copa del Mundo 'pertenece' por derecho propio al país de las barras y estrellas. No ganaban desde el año 2000, con Tiger Woods y David Duval a los mandos. Mucho tiempo para una nación que acumula 24 triunfos con el de hoy y nueve segundos puestos. Es decir, cada bastante menos de dos ediciones ganan o terminan segundos. Una barbaridad. Amos y señores de este torneo.
La pareja norteamericana ha certificado el triunfo con una modélica jornada final de foursomes. 68 golpes siguiendo al pie de la letra una segura y sólida hoja de ruta. Seis birdies, cuatro de ellos en los pares cinco, y un solo bogey. No se han metido en problemas en todo el día. Woodland ponía los metros y algún destello de calidad sobresaliente, como la sacada de búnker en el hoyo 12 o un putt estraosférico en el 13. Mientras, Kuchar aportaba el seguro de vida. Sereno en los tiros a green, sin arriesgar más de los debido, y letal con el putt. Arrancaban el día a toque de corneta. Dos hoyos, dos birdies. Ambos con dos putts fantásticos de Kuchar.
De repente, Irlanda miró hacia atrás y vio a Estados Unidos subido a su chepa. Mantuvo el pulso durante varios hoyos, aunque pronto se vio que McIlroy y McDowell no tenían su día. El Número 2 del mundo fallaba un putt de menos de un metro para par en el hoyo 1. Entonces no se sabía, pero era un señal de lo que quedaba por delante. Muy irregulares. Con problemas en muchos hoyos y fallando dos salidas claves, los pares 5 del 5 y del 12, dos opciones claras de birdie que terminaban en bogey. No salía nada y se fueron descolgando…
Estados Unidos vio la autopista despejada hacia el título. Sólo Alemania aguantaba en pie, aunque nunca llegó a dar muestras reales de ser una alternativa. Y no lo hizo, curiosamente, porque Martin Kaymer no tuvo la inspiración de ayer. El Número 4 del mundo dejó demasiado solo a Alex Cejka, un jugador que estuvo a punto de perderse esta Copa del Mundo por culpa de una extraña alergia a la hierba, y que finalmente se ha despedido a lo grande.
La machada del día la hizo Inglaterra. Ian Poulter y Justin Rose han firmado una de las mejores rondas de foursomes que pueden verse. Tarjeta de 63 golpes. Sensacional. Nueve bajo par y con un bogey entre medias. La segunda mejor tarjeta del día se quedó nada menos que a tres golpes, obra de Escocia. Este toque a rebato de los ingleses les ha permitido acabar en segunda posición, empatados con Alemania.
España ha sido finalmente novena. Otra gran ronda de golf de Álvaro Quirós y Miguel Ángel Jiménez. Brillantes en el foursome (hoy 67 golpes). Un top ten que tiene mucho valor. Y es que el nivel de esta Copa del Mundo ha sido muy elevado. Por detrás de los nuestros han quedado parejas de muchos kilates como Sudáfrica (Schwartzel y Oosthuizen), Italia (los hermanos Molinari) o Suecia (Karlsson y Noren). El putt ha sido el punto débil de los españoles esta semana. El único obstáculo que ha impedido que lucharan por el título hasta el último día. Ahí queda ese magnífico final con dos birdies en el 17 y en el 18. Casta y orgullo.
David Love III debe estar más que contento pensando en la próxima Ryder Cup. El capitán americano ha visto cómo dos jugadores que tienen muchas posibilidades de estar en Chicago el año próximo se han entendido a las mil maravillas en las dos modalidades. Kuchar y Woodland es una pareja de futuro.
Olazábal también tiene motivos más que sobrados para sonreír. Ha vuelto a constatar lo bien que funcionan como pareja McIlroy y McDowell, al margen de ver arriba a jugadores como Kaymer, Poulter, Rose, Martin Laird, Strephen Gallacher, Rhys Davies, Joost Luiten, Jamie Donaldson o los mismos Quirós y Jiménez. Todos ellos, llamados a competir por estar en la Ryder en Medinah. La decepción ha sido Italia. No obstante, los hermanos Molinari son un seguro de vida. El capitán no debe estar preocupado por ellos…


