Andrew Novak y Lauren Coughlin han cerrado el año a lo grande. Vendaval de birdies en la última jornada del Grant Thornton Invitational y título al bolsillo. Un millón a repartir. Feliz Navidad. Novak se confirma como el gran campeón del golf por parejas, después de imponerse también a mediados de año en el Zurich junto a Ben Griffin. Ponga un Novak en su vida.
La pareja campeona ha firmado este domingo un 63 (-9) en el modified fourball para levantar el título con tres golpes de ventaja en Tiburón Golf Club. Novak fue el gran protagonista con tres birdies consecutivo (13, 14 y 15) y uno más en el 17 donde dejó ya las cosas vistas para sentencia.
Coughlin, con todo decidido, no quiso ser menos y se apuntó el último birdie del día en el 18 para rubricar el récord del torneo (188 golpes, -28). Así se puso el punto y final a este evento más festivo que de competición que organizan al unísono el PGA Tour y el LPGA Tour.
Hasta el 17, el gran intento por desbancar a Novak y Coughlin llevó la firma de Chris Gotterup y Jennifer Kupcho. Iban delante por delante y aguantaron el pulso hasta el último instante. Cometieron un fallo imperdonable en el fourball. Ambos fallaron el green en zonas complicadas y tuvieron que pelear el par.
La clasificación final reflejó la igualdad de la jornada y, a la vez, la autoridad de la pareja ganadora. Novak y Coughlin se impusieron con tres golpes sobre Gotterup-Kupcho (también 63 el domingo), Denny McCarthy-Nelly Korda (63) y Michael Brennan-Charley Hull (65), todos ellos con sus opciones durante el domingo. De hecho, Korda tuvo un putt de unos tres metros en el 18 para birdie que habría dado un hilo de esperanza o, como mínimo, les habría dejado en solitario en la segunda plaza. No entró.
El formato, por cierto, tuvo bastante que ver con el desenlace. El modified fourball obliga a pensar distinto: ambos jugadores pegan la salida, después cada uno juega la bola del compañero y cuenta el mejor resultado. Un pequeño giro al fourball tradicional que le añade picante a la competición.
Novak, tras conquistar el Zurich, dejó la frase divertida de la semana: “Hemos ganado el Grand Slam moderno” de los eventos por equipos. Puede que lo dijera entre risas, pero el resultado es muy serio: segundo título por equipos del año para él y un cheque de 500.000 dólares para cada integrante. Para Coughlin, además, el mayor premio económico de su carrera, un broche de oro para una jugadora que ya había demostrado el año pasado que sabe ganar en el LPGA Tour.



