Carolina López Chacarra (-6) ha completado este martes su particular jugada maestra en las Q Series, la gran Final de la Escuela del LPGA Tour. La madrileña ha firmado una última vuelta de 69 golpes y ha conquistado la tarjeta del mejor circuito del mundo. Espectacular. Terminó la carrera universitaria hace menos de siete meses, se pasó a profesional como quien dice anteayer y ya se ha situado codo con codo con la flor y nata del golf femenino. Una progresión prodigiosa.
Carolina ha demostrado que su golf está forjado a hierro. Ha aguantado todo lo que se puede aguantar y mucho más en una semana muy complicada, larga por las interrupciones por mal tiempo, colocada todo el tiempo en el alambre, ahora dentro, ahora fuera de las tarjetas, hasta que al final ha dado el paso adelante y ha terminado entre las 25 primeras y empatadas.
De nuevo, su vuelta, disputada entre el lunes y el martes, no ha sido precisamente un camino de rosas. Empezó con bogey, poniéndole emoción y aún más presión, aunque cuando se suspendió el juego por lluvia ya había conseguido enderezar la situación. Hay que ser muy fuerte de cabeza y tener una convicción tremenda en tu juego para superar una prueba de fuego de este calibre.
Aún le quedaba rematar la faena hoy con los últimos siete hoyos de la cuarta y última ronda. Carolina lo ha bordado. Ha nadado y guardado la ropa. Ha jugado con la ventaja que tenía y ha sabido rematar la faena con dos grandes birdies en los hoyos 4 y 8. El trabajo ya estaba hecho y se trataba de no tirarlo por la borda. Acabó con bogey en el 9 del Crossings course, su hoyo del 18, pero la tarjeta ya estaba perfectamente metida en el bolsillo. No pasaba nada. Un error sin consecuencias. Lo importante era evitar el número alto.
Así las cosas, Carolina López Chacarra jugará el año que viene en el LPGA Tour. Cierto es que la categoría de la escuela no es la mejor para jugar todo el año, tendrá que hacerlo bien en los primeros torneos, pero ha conseguido algo que de por sí es muy difícil: ha abierto la puerta. Ahora, el siguiente paso será meter los dos pies durante el mayor número de años posible. La golfista de Wake Forest ha demostrado que tiene talento, dedicación y agallas para dar muchas alegrías al golf español en los próximos años.
De este modo, España tendrá el año que viene seis jugadoras con derechos de juego del LPGA Tour. Se dice pronto. Es un número extraordinario. Carlota Ciganda y Julia López, como mascarón de proa, tendrán los derechos completos, Carolina la tarjeta de la Escuela, Fátima Fernández Cano jugará lo que pueda con una exención médica por su operación en la cadera y Azahara Muñoz y Carla Tejedo también disfrutarán de algunos torneos por su clasificación en la Race to CME Globe y el Epson Tour, respectivamente.
Por otro lado, Carla Bernat, la otra española que ha terminado esta Final de la Escuela, ha conseguido la tarjeta del Epson Tour. No es lo que ella quería. Buscaba la gran tarjeta del LPGA, pero se podrá foguear en el segundo circuito americano. No es mala cosa. Tiene la capacidad suficiente para hacerlo muy bien y llegar al LPGA el próximo año con una categoría mucho mejor que la de la escuela. En este sentido, hay voces que apunta a que el año que viene podría eliminarse la escuela del LPGA y sólo se accedería al primer circuito mundial mediante el Epson. Bernat ha terminado con una vuelta de PAR para un total de +3.
El corte con las tarjetas, 25 primeras y empatadas, se ha cerrado en -5. Los nombres más destacados que han logrado los derechos del LPGA son Helen Briem, que además ha acabado en la primera posición estas Q Series, golpe de mano de la alemana, Ryan O’Toole, Perrine Delacour, Polly Mack, Nastasia Nadaud, Chiara Tamburlini, Lauren Walsh, Carolina Melgrati, Ana Belac, Jodi Ewart, Mimi Rhodes y la ganadora de un Grande Hinako Shibuno. Cómo ha sufrido la japonesa para meterse justo en el número que se requería.



