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Kai Trump se estrena en el LPGA con los consejos de su abuelo, de Tiger Woods y de Annika Sorenstam

Dos leyendas y un presidente: así prepara Kai su debut en la élite

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Pocos estrenos pueden presumir de tanta repercursión. Kai Trump, 17 años, todavía en el instituto, afronta su primer torneo en el LPGA gracias a la invitación que ha recibido para el Annika driven by Gainbridge at Pelican. Solo Kai podría contar con tres mentores de semejante calado para su arranque: su abuelo, el presidente de Estados Unidos; Tiger Woods, pareja de su madre; y la leyenda que da nombre al torneo, Annika Sorenstam. El mejor de todos los tiempos, la mejor de todos los tiempos y el presidente de los Estados Unidos… ahí es nada.

La joven estadounidense llega a Pelican Golf Club como una de las tres invitadas por patrocinio y ya ha jugado nueve hoyos junto a Sorenstam durante el pro-am. La experiencia, ha confesado en sala de prensa, ha sido algo más que un sueño cumplido: “Le pregunté muchas cosas sobre el swing y sobre cómo jugar alrededor de los greens”, resumía la adolescente. “Estos greens son difíciles, puedes pegar varios tipos de golpe, y quise saber su opinión. Me dijo que disfrutara, porque el primer torneo solo se vive una vez.”

El consejo resume el espíritu de su semana. Tanto su abuelo como Tiger le repitieron la misma idea: relajarse y disfrutar. “Mi abuelo me dijo que saliera a divertirme, que intentara no ponerme nerviosa”, contó Kai con una sonrisa. “Y Tiger también: que lo pasara bien, que dejara que las cosas fluyeran. Lo que tenga que pasar, pasará.

Esa naturalidad es quizá su mejor carta de presentación. La nieta del presidente —que en unos meses iniciará su etapa universitaria en la Universidad de Miami— se mueve con sorprendente aplomo entre profesionales consagradas. No esconde la emoción de entrenar junto a Nelly Korda o de compartir campo con jugadoras a las que ha seguido desde niña, pero mantiene los pies en el suelo. “Voy a aprender mucho, pase lo que pase. Estar dentro de las cuerdas con las mejores del mundo ya es algo increíble”, dijo.

Kai se define como una gran ball striker, aunque reconoce que el juego corto es su punto débil. Lo ha trabajado especialmente para adaptarse a los greens de Belleair, rápidos y exigentes. Más allá de los resultados, insiste en que lo importante será salir del torneo con lecciones que le sirvan para el futuro.

El jueves vivirá el momento que lleva soñando desde que empezó a jugar con apenas dos años. Nervios reconoce que tendrá, claro, pero los consejos que ha recibido resuenan de fondo: disfrutar y aprender. Tres voces distintas —Annika, Tiger y su abuelo— diciéndole lo mismo antes del primer golpe de su vida en el LPGA. Ahora toca intentar ponerlo por obra.