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La neozelandesa juega esta semana el ISPS Handa Women's Scottish Open

Entre alegría y alegría, Lydia Ko deja una inesperada sombra

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Lydia Ko durante la rueda de prensa previa al ISPS Handa Women's Scottish Open

Lydia Ko es la flamante campeona de los Juegos Olímpicos y nuevo miembro del Salón de la Fama. Una carrera de una golfista que, con tan solo 27 años, ya es de leyenda. La neozelandesa no ha querido alterar ni un ápice su calendario y ya se encuentra en Escocia para disputar el ISPS Handa Women’s Scottish Open torneo cosancionado entre el LPGA y el Ladies European Tour y que sirve de preparación para el British Open que se celebrará la semana que viene en el mítico Old Course de Saint Andrews.

A dos días del arranque del torneo y todavía con la resaca emocional de lo sucedido en París, Lydia ha atendido a los medios de comunicación. No encuentra palabras que describan lo sucedido: «La verdad es que creo que todavía no soy muy consciente de lo que he conseguido. No dormí el sábado por la noche por la logística del viaje. Así que me fui a dormir por primera vez el domingo por la noche y el lunes me desperté pensando: ¿ha sido un sueño? ¿De verdad soy campeona?».

Eso sí, la neozelandesa no es de las que se regodea mirando y volviendo a mirar la anisada medalla. De hecho ha reconocido que apenas ha visto las dos medallas olímpicas de Tokio y Rio. Una mezcla de humildad y asombro. Aunque reconoce que ha llegado el momento de encontrar un sitio especial donde guardarlas: «En realidad no he mirado la medalla de oro en los últimos dos días. Cuando volaba con ella, era raro sacarla porque no todo el mundo sabe que soy atleta, ni olímpica, ni que he ganado una medalla. Así que a veces es un poco incómodo. No quiero… no siento que sea presumir, pero tengo que hacerlo», reconocía entre risas. «Esta mañana la he vuelto a ver para traerla aquí. Pero sí, tampoco he visto mis medallas olímpicas de Río o Tokio desde el día que las gané. Ahora que tengo tres, creo que tengo que encontrar un buen sitio para ponerlas todas juntas».

Independientemente de las medallas, participar en los Juegos es algo muy grande y la campeona anima a todos los más pequeños a perseguir sus sus sueños: «Jugar en los Juegos Olímpicos y representar a Nueva Zelanda ha sido uno de los mayores honores de mi vida. Sin duda, es un gran sueño que creo que muchos jóvenes, no solo golfistas, sino cualquier deportista, debería soñar con alcanzar, porque si yo he podido lograrlo, seguro que ellos también pueden». Mucha humildad por parte de la neozelandesa.

También ha tenido tiempo para comentar lo que significa que su nombre repose ya en el Salón de la Fama, aunque tiene unas sensaciones parecidas a las de los Juegos Olímpicos: «Todos los nombres que aparecen en la lista de miembros son auténticas leyendas. Me emociono mucho al pensarlo y he recibido un montón de mensajes felicitándome. No pensaba que podía estar en esa lista de gente. Creo que necesito unas buenas vacaciones para poder asimilar todo esto».

Cuando todo era jolgorio y alegría de repente un tema cambió el cariz de la conversación. A pesar de su juventud la sombra de la retirada asoma por la cabeza de Ko. Probablemente no como algo inmediato, pero no parece ser una de esas jugadoras que vaya a estar jugando muchísimos años.

Cabe recordar que la jugadora neozelandesa apenas tiene 27 años: «Alguna vez dije que me retiraría a los treinta, pero eso lo afirmé hace como diez años, y ni siquiera sé por qué dije esa edad en ese momento. Tengo días malos y días buenos, y los días malos, ese día quiero dejarlo. Y los días buenos, sientes que podrías seguir haciendo esto para siempre y parece que ese momento va a durar para siempre. Personalmente no sé cuándo será el punto final, pero incluso si tuviera que parar hoy, estoy muy agradecida por todo lo que ha pasado en mi carrera hasta ahora. Aún no he fijado una fecha final, pero es algo en lo que tengo que pensar mucho, y definitivamente no es algo que se decida de la noche a la mañana». Independientemente de cuando lo deje, sorprende lo presente que tiene este mensaje en su discurso. Podría haber contestado simplemente que es muy joven para pensar en retirarse y, sin embargo, ha querido explayarse en este tema.

Al ser preguntada sobre si este podría ser su último año ha contestado lo siguiente: «Primero quiero terminar este año y luego evaluar. Pero este año probablemente no será mi último año competitivo». No parece que este año vaya a ser el último, pero no ha sido capaz de afirmarlo con rotundidad.

Sea como fuere independientemente de cuando colgará los palos, lo que sí es seguro es que esta semana jugará en Dundonald Golf Links. Sobre el porqué juega esta semana y no ha decidido tomarse una semana libre antes del Open, Lydia lo tiene claro: «Creo que tenía sentido jugar la semana previa al Open Británico en Escocia. Antes de los Juegos Olímpicos bromeé: «Si gano la medalla de oro, probablemente no jugaré la semana siguiente, pero hablé con mi equipo y quise ceñirme a mi calendario, y creo que es algo bueno, sobre todo cuando se juega en un torneo tan importante como el Open. Hoy no es el día más bonito, pero creo que es como dar la bienvenida a Escocia. Es una buena preparación para la semana que viene. Sí, creo que prefiero jugar y, ya sea bien o mal esta semana, estar en ese momento de juego competitivo, y sé que tengo tres semanas de descanso después del Open. Así que estoy emocionado por tener otro par de semanas divertidas aquí.