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Entrevista con Carlota Ciganda tras lograr el domingo su primera victoria en Estados Unidos

El nuevo yo de Carlota Ciganda y el acicate de las ‘peleonas’

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Carlota Ciganda es rociada con champán tras ganar el domingo el Meijer Classic.
Carlota Ciganda es rociada con champán tras ganar el domingo el Meijer Classic.

«Qué ganas tenía de ganar en Estados Unidos». Así empieza la charla con Carlota Ciganda, la navarra que ganó el domingo su tercer torneo en el LPGA Tour y que ha atendido a Ten Golf este martes desde Frisco, Texas, sede esta semana del KPMG Women’s PGA Championship. Efectivamente, Carlota tenía dos victorias en el circuito americano, pero las dos fueron en Corea del Sur y en México. El Meijer Classic lo ganó en Michigan.

«Alivio, alegría y orgullo». Con esas tres palabras define la campeona española su victoria en el Blythefield Country Club. Alivio porque se quería sacar esa espina de ganar en territorio USA y porque al fin y al cabo hacía nueve años que no levantaba un trofeo en el LPGA. Alegría porque siente que los cambios que ha realizado este año en su equipo de trabajo están funcionando. De un lado la incorporación de Joseba del Carmen en el apartado mental y del otro Casey Johnson, el caddie con el que ha empezado a trabajar y con el que ha tenido una rápida conexión. Y el orgullo viene por la paciencia que ha tenido, por la perseverancia, por la fe incuestionable en sus posibilidades y por haberlo logrado, de algún modo, a su manera, siendo ella misma.

Obviamente, también hay mucho orgullo por la forma en que ganó, con tres birdies en los últimos cuatro hoyos, en la hora de la verdad y viniendo desde atrás. «No quise saber nada de los resultados en toda la ronda. Quería centrarme únicamente en el proceso, en el golpe a golpe, en mis rutinas, en hacer de verdad bien las cosas, comprometida, como yo quería. Después de todo eso ya veríamos dónde terminábamos», explica. Carlota no le preguntó a su caddie hasta el tee del hoyo 16, justo después de sacarse de la manga un gran birdie en el 15. «Casey me dijo: vas segunda empatada a un golpe de la líder… y la líder es esa que tienes ahí. Entendido, le dije». Esa era Hye Jin Choi, su compañera de partido en la última ronda.

El hoyo clave fue el 17, un par 4 que había causado muchos problemas a las jugadoras durante toda la semana. Era muy importante clavar la salida. Pegó primero Carlota y la puso en el centro de la calle. Ahí metió mucha presión a Choi. La coreana la mandó al rough. Se había quedado sin tiro por los árboles. Lo único que pudo hacer fue sacarla a la calle. «Sabía que era el momento de presionar. Tenía 110 metros a bandera y pegué un tirazo. La dejé dada», recuerda la española. Eso es presionar. No crean que Choi, una extraordinaria jugadora, muy alabada precisamente por Carlota, se achantó mucho. Pegó un gran golpe y la dejó a dos metros, pero falló el putt. Vuelco absoluto. Pasó de estar uno por detrás a colocarse uno por delante.

El hoyo 18 es un par 5 que se puede llegar bien de dos. Carlota lo jugó de libro y pegó a green con un hierro 7. «En el primer putt se me fue un poco la mano y me dejó una vuelta de un metro y medio. Tenía que meterla sí o sí para ganar. Ahí sí que era plenamente consciente de lo que me jugaba. El putt era al borde izquierdo. A veces, en ese tipo de putts yo la saco directamente a la derecha y la fallo, así que me dije: Carlota, la cabeza quietecita. La dejé quieta y entró», explica.

Ciganda admite que su mayor satisfacción es haber conseguido estar 72 hoyos sin pensar directamente en ganar. «Creo que otras veces me he presionado mucho, me he obsesionado con la idea de ganar por encima de todo y eso no es bueno, no me ha ayudado. Ha sido mi mejor torneo de siempre desde el punto de vista emocional y en eso ha tenido mucho que ver el trabajo que estoy haciendo con Joseba. Si ha estado con Jon, que es un número uno, seguro que a mí también me puede ayudar, pensé cuando me puse en contacto con él. Mentalmente no estaba a gusto y él me ha ayudado mucho», afirma.

Otra parte fundamental ha sido su nuevo caddie. Con esto, Carlota no quiere hacer de menos a los anteriores, al revés, les está eternamente agradecida porque aprendió mucho de ellos. Cada cosa a su tiempo. Pero con Casey ha encontrado un mejor feeling en el campo. Se siente más cómoda. «Hemos tenido una conexión muy buena. Tengo la sensación de ser más yo en el campo, soy más consciente de lo que está pasando», asegura.

Otro factor que ha ayudado aunque sea de una manera inconsciente es la nueva generación de grandísimas golfistas jóvenes españoles que vienen apretando desde amateurs. Las llamadas ‘peleonas’. Las victorias de Carla Bernat en el ANWA, la de Paula Martín en el British Amateur y el liderato de Julia López en la última jornada del US Open han sido un acicate, un aliciente en positivo. «Es impresionante y admirable todo lo que están haciendo. En cierto modo es una manera de ponerse las pilas, de pensar qué bien, que fuerte vienen, pero la que está aquí ahora soy yo y no voy a ceder el testigo así como así. Lo podemos compartir, pero aún es pronto para dárselo. Es un acicate para ser mejor y hasta en parte por ello tengo que agradecérselo», explica. Es una manera de hacerse valer y decir, un respeto, que aún sigo aquí y tengo muchas ganas de dar guerra.

Si esta semana no se jugara el Grande de la PGA de América, Carlota estaría estos días en la Alcaidesa en el torneo que organiza la Fundación de Pau Gasol contra la obesidad infantil junto a Rafa Nadal. Estaba invitada. «Me habría encantado ir. Es un sueño para mí estar al lado de Rafa o Gasol, dos ídolos», señala. Por cierto, recoge el guante que le lanzó Pau en una entrevista en Ten Golf, donde asegura que tenía pendiente un partida con Carlota. «Qué majo. La verdad es que he hablado con él últimamente. Me encanta cómo explica las cosas, cómo ve el deporte y la competición, cómo entiende toda la parte mental del juego. Lo de la partida está hecho. Hay que ponerse a buscar fechas…», señala.

Por cierto, no será fácil mantener esa nueva versión de Carlota esta semana en un Grande y después de ganar. Ese es el gran reto: seguir con las rutinas, el proceso, el golpe a golpe y dejar a un lado el resultado. No pensar ni obsesionarse en ganar, sino en lo que tiene por delante. Esta semana hablará dos veces con Joseba, aunque ya apunta que no está siendo la preparación ideal. «Sólo pude jugar nueve hoyos el lunes, hoy no puedo jugar el campo porque hay ProAm y no me han puesto (¿¿¿???) y mañana ya veremos si juego 9 o 18 porque hace mucho calor. Me gusta preparar un poco mejor el campo, jugarlo más, pero es lo que hay y toca adaptarse. Es un campo para pegadoras. Hay que ir muy bien de tee a green y por lo que he visto los greenes son movidos». Recordemos que se juega en un campo nueve diseñado por la PGA de América, que ha trasladado su sede y sus oficinas a este espectacular complejo de Frisco.