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La gallega se opera este miércoles en Birmingham, Alabama

El calvario de Fátima no cesa: al quirófano otra vez siete meses después

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Fátima Fernández Cano, durante la segunda ronda del Swiss Ladies Open.
Fátima Fernández Cano.

El último torneo de golf que disputó Fátima Fernández Cano fue el PIF London Championship del Ladies European Tour en agosto del año pasado. El próximo que juegue será casi con toda seguridad a principios de 2027. Un año y medio después. Un año y medio de auténtico calvario atrapada en visitas a médicos, revisiones, operaciones, recuperaciones, malas noticias, fango burocrático de aseguradoras, retrasos, vuelva usted mañana, incertidumbre, inseguridad y desesperación.

La golfista gallega tiene cita mañana miércoles en el hospital Andrew’s Sports Medicine de Birmingham, en Alabama, para volver a ser intervenida en su cadera derecha. Es la misma zona de la que se operó en agosto del año pasado, aunque por una razón distinta. El verano pasado, cuando decidió pasar por el quirófano harta ya del dolor que venía arrastrando, el diagnóstico fue la rotura del labrum. Es el cartílago que recubre el borde de la articulación. En principio no era una operación compleja. Había que reparar y en tres o cuatro meses debería haber estado lista para volver a entrenar.

Pasado ese tiempo, ya en diciembre, Fátima empezó a hacer algunos swings, algo delicado, algún approach, muy despacio, poco a poco, contenido, con prudencia, pero tenía molestias. Había dolor. Como suele ocurrir en estos casos, se entendía que estas molestias serían la consecuencia de la operación, simplemente había que dejar pasar más tiempo. Pasó más tiempo, pero el dolor seguía allí. Nueva visita al médico en enero.

Fue entonces cuando recibió un nuevo varapalo. El labrum estaba perfectamente, pero la cápsula que encierra al cartílago estaba abierta. De ahí venían los dolores. No quedaba otra que volver a abrir la articulación para cerrar. ¿Se quedó abierta o se cerró mal durante la operación o la española tuvo la mala suerte de que se le abrió a ella después? Los médicos que revisaron la operación aseguran que fue lo segundo, que la primera operación fue impecable. Sólo cuestión de mala suerte. Pues como cuando llevas un coche al taller y no tienes ni idea de mecánica. Te lo crees y punto.

Fátima pidió hasta tres opiniones diferentes para quedarse tranquila y asegurarse de que tomaba la mejor decisión. Todas decían lo mismo. Otra vez al quirófano. Pues nada, es lo que toca. Fue ahí cuando empezó un laberinto administrativo incluso peor y más dañino psicológicamente que la cadera. Los médicos entendían que la operación debía correr a cuenta del seguro de Fátima, el mismo que cubrió los gastos de la primera intervención. Al fin y al cabo, su problema actual no deja de ser una consecuencia de esa primera operación.

Sin embargo, después de muchos tiras y aflojas, conversaciones e intercambio infernal de documentación, la aseguradora ha tomado la decisión de que esta intervención para cerrar la cápsula no entra en la póliza de la golfista. Es más que dudoso, pero Fátima no está dispuesta a perder más tiempo. Necesita operarse para volver cuanto antes a trabajar, que no es otra cosa que jugar al golf profesional.

Por este motivo, la golfista del LPGA y del Ladies European Tour ha dado un paso adelante y ha decidido afrontar ella los gastos de la operación. A pulmón. Como seguramente sospecharán, no es una intervención barata, nunca lo es en Estados Unidos, pero a Fernández Cano no le quedaba otra salida. Así, después de otras dos semanas de retraso esperando el presupuesto, ahora sí tiene cita para esta segunda intervención. Será este miércoles.

«Cuando me dieron el presupuesto, dije que sí y se cerró la fecha de la operación, salí a celebrarlo. Parece una broma, ¿no? Celebrar que tienes que pagar un buen dinero por operarte. Pero realmente era la primera buena noticia que recibía en muchos meses. Al menos, ahora veo un poco de luz al final del túnel, ya que sinceramente estaba hasta las narices, sobre todo por la espera, la incertidumbre me ha matado», asegura sincera la excelente deportista española.

Fátima va a pagar la operación y después se meterá en abogados para reclamarle el coste al seguro. Se trata de una cuestión de aligerar plazos, aunque económicamente es un roto. No es sólo lo que cuesta la intervención, sino toda la recuperación y alrededor de año y medio sin ingresar dinero. Muchos amigos le han recomendado que haga un crowfunding y la gallega se lo está planteando.

Los médicos le han dicho que la intervención de mañana es simple y corta. Después, estará un mes con muletas y el cálculo es que debe estar cinco meses más llevando una vida normal, pero sin entrenar, sin coger un palo. Quieren asegurarse de que no haya problemas en esa cadera derecha. Así las cosas, en el mejor de los casos, Fátima no volvería a entrenar hasta principios de octubre, cuando las temporadas están llegando a su fin. Lo normal es que no pueda jugar nada hasta 2027.

Ha mantenido conversaciones con el LPGA y el Ladies European Tour y los dos circuitos le mantienen la exención médica. Tiene cinco torneos en el circuito americano y ocho en el LET para sumar los puntos que hicieron falta en 2025 para mantener la tarjeta. «Lo más duro ha sido asumir que he perdido otra temporada completa de golf, pero no queda otra que aceptarlo y pensar ya en la vuelta», afirma Fátima. Un absoluto calvario médico, aunque al menos ahora hay algo de luz al final de túnel.