Había que resistir. No había otra. El Blue Bay LPGA se convirtió este domingo en una prueba de aguante, nervios y puro instinto competitivo, y ahí sobresalió Mi Hyang Lee (-11). La surcoreana conquistó en Hainan su tercer título en el LPGA Tour, el primero desde el ISPS HANDA Women’s Scottish Open de 2017, nada menos que 3.143 días después, tras cerrar el torneo con una vuelta final de 73 golpes, una sobre par, y un total de -11. Ganó por un golpe a la china Weiwei Zhang y lo hizo rematando con birdie en el 18, el golpe definitivo para cerrar una semana que pareció este domingo que se le iba a escapar.
No fue una victoria limpia ni cómoda. Fue mejor que eso. Fue una victoria peleada, sufrida, llena de curvas. Mi Hyang Lee salió con ventaja, abrió con birdie y, sin embargo, se vio de pronto atrapada en mitad de la tormenta con dos dobles bogeys en los primeros nueve hoyos. Ahí, cuando más fácil era venirse abajo, encontró la manera de seguir. Lo contó ella misma después: estuvo cerca de rendirse, pero su caddie no dejó de repetirle que siguiera luchando. Y eso hizo. Se agarró al torneo, se rehízo en una jornada en la que el viento sopló con fuerza, con rachas por encima de los 40 kilómetros por hora, y en la que la media de golpes del día se disparó hasta 74,667, la más alta de toda la semana.
Ese ejercicio de supervivencia acabó convertido en triunfo gracias a un cierre impecable. Lee firmó los nueve segundos hoyos en 33 golpes, sin bogeys, y fue encontrando birdies justo cuando más los necesitaba. Mientras el campo se iba endureciendo y muchas aspirantes perdían pie, ella recuperó el control. Ni siquiera necesitó una tarjeta brillante de tee a green: cogió 7 de 14 calles y 11 greenes, pero lo compensó con 27 putts y, sobre todo, con temple. Ahí estuvo la diferencia. En la capacidad para resistir al desastre y seguir generando oportunidades.
Weiwei Zhang fue la que más apretó. La china entregó una notable vuelta de 69 golpes, tres bajo par, con eagle, cinco birdies y el honor de firmar una de las mejores vueltas del día. Se quedó a uno solo de la campeona, mientras Auston Kim y Aditi Ashok compartieron la tercera plaza con -8. En un domingo de auténtica escabechina, sólo diez jugadoras consiguieron bajar del par. No era un día para adornarse, sino para sobrevivir. Y nadie lo hizo mejor que Mi Hyang Lee.
Lee no sólo se llevó el torneo, sino que se ha convertido en la primera jugadora surcoreana que gana esta temporada en el LPGA y en la segunda de su país que se impone en el Blue Bay LPGA tras Sei Young Kim en 2015. También asciende al número 4 de la Race to CME Globe y supera los seis millones de dólares en ganancias oficiales en su carrera. Todo eso está muy bien. Pero seguramente lo más importante sea otra cosa: después de tantos años sin levantar un trofeo, volvió a sentirse ganadora.
El fin de semana deja un sabor agridulce con la única española presente en el torneo: Carolina López Chacarra (+6). La madrileña había firmado dos primeros días brillantes, con -3 tras 36 hoyos y colocada en la zona alta de la clasificación, mandando un mensaje serio en su primera examen como profesional en el LPGA. Sin embargo, el torneo se le hizo cuesta arriba el fin de semana. El sábado, con el campo ya mucho más incómodo, se cayó hasta +3, y fuera de las primeras posiciones, y el domingo terminó diluyéndose definitivamente hasta rondar el top 50. En resumen: una actuación con mucho valor en la primera mitad del torneo y un fin de semana para aprender, justo cuando el viento, la exigencia y la crudeza del Blue Bay enseñaron los dientes.



