
Se ha cumplido algo más de un año desde que los médicos diagnosticaron a María Hernández una hernia cervical entre la C-5 y a C-6…Terminaba la temporada y empezaba una larguísima recuperación. Han sido muchos meses de trabajo duro y solitario, pero ahora al fin la jugadora navarra comienza a ver la luz al final del túnel…
“Todavía no estoy al ciento por ciento, pero me encuentro mucho mejor que, por ejemplo, hace tres o cuatro meses. Es una evolución muy lenta, va muy poco a poco, pero sé perfectamente en qué situación estoy y tengo que ser paciente”, explica a Ten-Golf desde su casa, donde esta semana está disfrutando de los Sanfermines.
María Hernández ha disputado esta temporada diez torneos, ocho en el LPGA Tour (Estados Unidos) y dos en el Ladies European Tour. Ha pasado cuatro cortes, tres de ellos en el último mes de competición. Ago está cambiando. “No estoy donde quiero estar, ni mucho menos, pero al menos ya casi puedo entrenar todo lo que quiero y necesito. Eso sí, en cuanto siento una ligera molestia paro sin rechistar”, asegura.
Se trata de una lesión muy complicada y traicionera y María no está por la labor de jugársela asumiendo más riesgos de los necesarios. “Mi año es 2013. Lo tengo claro. Ahí es donde miro y para cuando espero estar realmente a tope. De momento, me lo tomo con tranquilidad, jugando un poco dónde y cuándo me apetece. Midiendo mucho los torneos a los que voy”, explica. Tanto es así que aún no sabe cuál será su próximo calendario. “Mi entrenador me lo preguntó el otro día y le dije que no tengo ni idea. Según como esté así iré jugando. No me he parado a estudiarlo. Me sentaré la próxima semana y lo analizaré fríamente. Voy a jugar porque quiero jugar, pero aún no sé dónde. La tarjeta de Europa está asegurada, así que veré qué torneos necesito y puedo jugar en Estados Unidos para mantener la de allí, aunque ahora mismo, de verdad, lo que más me importa es estar recuperada por completo. Jugaré donde piense que me viene mejor y pueda recuperar más confianza”, afirma.
Ha sido un año muy duro para María. Y no, no es un tópico. “Hace tres o cuatro meses la situación era muy complicada porque daba la sensación de que no había mejoría. Estar parada es muy duro para cualquier deportista, pero mucho más cuando se trata de una disciplina individual como el golf”, apunta.
Sea como fuere, si por algo se caracteriza la navarra, tanto dentro como fuera del campo, es por su irreductible espíritu de lucha. María le pone buena cara al mal tiempo. “Muchas veces pienso que todo esto me debe estar pasando por algo y que igual acabo sacando algo positivo. Es posible que me haga más fuerte mentalmente y eso me venga bien en el futuro. Ojalá. Espero verlo pronto”, asegura.


