Rory McIlroy ya puede decir que ha vivido una noche redonda en la TGL. Después de un primer curso sin alegrías para Boston Common Golf, el norirlandés por fin ha celebrado una victoria en la liga indoor… y lo ha hecho con dos ingredientes de lujo: un héroe inesperado, Michael Thorbjornsen, y un duelo “fratricida” resuelto a su favor ante Justin Rose.
Boston Common Golf se impuso por 7-5 a Los Angeles Golf Club en la pasada madrugada (hora española) en el SoFi Center, el pabellón donde se disputa toda la competición, en Palm Beach Gardens (Florida). Los seis protagonistas de la noche fueron Rory McIlroy, Keegan Bradley y Michael Thorbjornsen por parte de Boston; y Justin Rose, Collin Morikawa y Sahith Theegala en el equipo de Los Ángeles.
Un final de película con Thorbjornsen como protagonista
El partido fue una montaña rusa. La sesión de Triples dejó alternativas constantes y un 4-4 que lo dejaba todo abierto para la parte decisiva: los tres puntos individuales. Ahí apareció el nombre que nadie esperaba ver como gran figura: Michael Thorbjornsen, reserva de Boston para este estreno, que ofreció una lección en los greenes artificiales de Florida.
El momento decisivo de la noche llegó en el hoyo 15. Thorbjornsen embocó un putt de eagle de más de cuatro metros para cerrar el duelo, desatar la fiesta en Boston Common y firmar el primer triunfo oficial de la franquicia en la TGL. Fue curioso ver a Rory y Bradley celebrar juntos el triunfo tras la Ryder Cup de Bethpage.
McIlroy cumple en el mano a mano con Rose
Pero no sólo fue la noche de Thorbjornsen. McIlroy también aportó lo suyo, empezando por un punto clave ante Rose, su compañero tantas veces en la Ryder Cup. Rory ganó el hoyo 10 con birdie y terminó de amarrar su duelo con un empate posterior.
“Ha tardado mucho en llegar esta victoria para Keegan y para mí”, reconoció McIlroy tras el partido. “Muchos golpes de mucha calidad, muchos birdies y eagles, muchos ‘Hammers’ lanzados… Fue de ida y vuelta. Fue divertido jugar”.
El “Hammer”, factor decisivo
Boston también encontró por fin la tecla estratégica con el “Hammer”, el comodín que puede doblar el valor de un hoyo y que en la TGL es oro puro si se utiliza bien. El equipo supo elegir los momentos para apretar y, en una noche tan ajustada, esa gestión terminó pesando en el marcador final.
Los Angeles, pese a la derrota, dejó destellos de muchísimo nivel con Morikawa, Rose y Theegala, pero se marchó del SoFi Center con la sensación de haber tenido opciones reales sin retmatar. “Tuvimos una muy buena oportunidad durante todo el día para abrir hueco y no nos salió”, admitió Theegala.
Boston, mientras tanto, ya tiene lo que tanto se le había resistido: una victoria. Y McIlroy, por fin, una gran noche en la TGL.



