Rory McIlroy ha acabado el año 2015 con un hambre voraz. Sus cuatro victorias de la temporada, así como el título de Jugador del Año del European Tour no han saciado el apetito del actual Número Tres del mundo. Más bien al contrario, McIlroy despide el curso con cuentas pendientes. Por este motivo, el norirlandés está diseñando al milímetro un poderoso inicio de 2016 con objetivos más que ambiciosos. El primero ya está sobre la mesa. No sabemos si Rory renovará su famosa lista de objetivos, pero tampoco hace falta porque ya se ha encargado de hacerlos públicos.
McIlroy jugará más torneos que en los últimos años antes del Masters de Augusta y el plan tiene una meta clarísima: llegar a Augusta como Número Uno del mundo. Quiere recuperar su trono. «No hay ninguna razón por la que no pueda llegar al Masters en el primer puesto del ranking mundial. Hay poca distancia entre los tres primeros y si hago un buen comienzo de 2016 puede pasar perfectamente», asegura esta semana en diferentes entrevistas con medios británicos.
McIlroy anunció un cambio en su calendario. Para empezar ha incluido en su agenda un nuevo torneo que no había jugado hasta ahora, el Northern Trust Open, y disputará dos pruebas más que el año pasado antes del Masters. Así las cosas, en los tres primeros meses del año, Rory jugará un total de ocho torneos, incluidos los dos primeros campeonatos del mundo. «Juego en Riviera porque he oído muchas cosas buenas del campo, quiero comprobarlo y porque quiero jugar en Los Ángeles. La idea es llegar mejor preparado y más listo al Masters que el año pasado, por eso juego más», señala.
McIlroy está dispuesto a darle la vuelta a las apuestas. Ahora mismo, se paga menos por la victoria de Spieth o Jason Day en Augusta que por la de McIlroy. El golfista de Holywood está dispuesto a darle la vuelta a esas cifras y para ello lleva tiempo despertando a la bestia para arrancar con mucha fuerza el próximo año. Es más, se le ha preguntado también sobre la posibilidad de que se case durante 2016 con su novia, Erica Stoll y su respuesta ha sido contundente: ahora mismo la prioridad es el golf. Se trata de la versión más ambiciosa de Rory.



