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«Mi mayor reto ahora mismo es ser un buen padre»

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Pablo Martín Benavides (Málaga, 1986) ha vivido en 2012 las dos caras de la moneda. En lo personal salió cara y en lo profesional fue cruz…

Reconoce algunos fallos que viene arrastrando desde la segunda mitad de 2011, pero está dispuesto a ponerles remedio y sabe cómo hacerlo. Mientras, atraviesa el mejor momento de su vida fuera de los campos de golf. Y es que espera el nacimiento de su primer hijo para abril, tal y como anuncia en esta entrevista con Ten-Golf.

Empieza por el balance personal de 2012… «Ha sido el mejor año de todos porque he conocido a la mujer de mi vida, Josefine, y además hemos conocido la noticia de que vamos a tener un niño en abril. Es, sin duda, el mejor año de mi vida, el más bonito en los personal, conocí a su familia, que son geniales. Precisamente, todo esto te hace poner un poco en perspectiva la importancia que tienen determinadas cosas en la vida de cada uno. Mi mayor reto ahora es ser un buen padre».

Y ahora toca la cruz de la moneda… «Ha sido un año en el que es cierto que los resultados no han sido nada buenos, no he conseguido cuadrar ninguna semana buena, y la semana que he tenido alguna opción, no he conseguido cerrarla bien. Sin embargo, he aprendido muchas cosas. Me he dado cuenta de que he cometido errores importantes, sobre todo de estructuración de la temporada».

El cambio de swing a inicios de 2012… «Me equivoqué al empezar la temporada haciendo cambios de swing. El fallo gordo viene del año anterior (2011), de no haber sido capaz de dejar de competir cuando lo necesitaba. Tendría que haber empezado antes a trabajar en el swing nuevo con Omar Peralta. Sin embargo, lo hice mal. En la gira del desierto, con torneos importantes en liza, jugué sin ningún swing cogido, metido en unos cambios y sin estar preparado para la competición. Debería haber estructurado mejor la temporada. Haber terminado el 2011 a mitad de año, cuando decidí acabar con Pete Cowen y haber empezado entonces con Omar Peralta».

Arrastrar una mala decisión… «Empecé el año a trancas y barrancas y esto es un arma de doble filo. Compites sin estar bien, así que ni estás trabajando en esos cambios, ni estás compitiendo bien. En pleno torneo tampoco puedes aprovechar la semana para mejorar. Cometí un fallo bastante gordo. Entonces, empezaron a llegar los malos resultados y acabaron por mellar la confianza. Y esa confianza afecta a las ganas de hacerlo bien. Me vi a mitad de año metiéndome demasiada presión, las cosas no salían y no he conseguido alcanzar el nivel suficiente de juego».

Reflexiones cuando se cumple una cifra redonda… «Ha sido un año malo, igual que el anterior, pero la realidad es que este verano he cumplido cinco años como profesional y no estoy nada contento. Necesito cambiar muchas cosas. Después de cinco años haciendo las cosas así no he tenido resultados. No creo que el objetivo de ningún profesional sea estar todo el día peleando por la tarjeta, tener una semana buena y después fallar muchos cortes. He llegado a un punto, tras cinco años de tirar por este camino, que voy a tomarme la cosas de otra manera.

Las tres victorias en el Circuito Europeo… «Las victorias significan que tengo potencial. Creo que tengo juego de sobra para estar ganando torneos, pero todo era algo puntual de una buena semana que otra. No tengo ningún tipo de consistencia y no la he conseguido y ése era mi objetivo, estar cada semana arriba. Así que realmente tampoco es mala cosa perder la tarjeta, ahora voy a tener tiempo para revisar mi juego, para darle una vuelta a cómo planteo las cosas y hacer cambios drásticos. Voy a tirar por otro camino que me dé resultado distintos».

Sus planes a corto y medio plazo… «Lo primero que voy a hacer es tomarme un tiempo fuera de la competición porque no quiero seguir por el mismo camino. Si quiero cambiar cosas dentro del juego tengo que tirarme un tiempo fuera del comeptición. Entrenando, y entrenando de otra forma. En el tema psicológico me va a venir bien estar fuera del campo de golf. Llevaba un quemada tremenda. No he sido capaz de cortar y empezar de cero y realmente llevaba una mochila cargada de estos cinco años. Nunca he conseguido volver de vacaciones y ver las cosas como ‘vamos, empieza un año nuevo’. Enseguida estaba otra vez en el mismo ciclo. He perdido la tarjeta, y es un buen momento. Tiene que haber un cambio sí o sí, no me queda otra».

En qué consisten los cambios… «Quiero hacer un cambio gordo en la estructuración de mi carrera profesional, de cuántos torneos jugar, de cómo preparar las temporadas… Y después un cambio técnico, que no es lo que peor estaba haciendo. De hecho, acabé el año pegando muy bien a la bola. Fue a mitad de año cuando empecé a jugar mejor. Pero claro, después de seis meses dedicado en cuerpo y alma al juego largo, el juego corto y el putt se resintieron y no hacía resultados. No he sabido cuadrar las cosas bien. Ahora, voy a tener tiempo para rehacer todo, para poner muy, muy bien, la parte física y hacer esos cambios que siempre he querido, pero que no he tenido tiempo porque nunca me paraba».

Volver a competir como cuando era amateur… «Cuando te pasas de amateur a profesional tienes un gran peligro. De amateur juegas unos 18 torneos al año y, de pronto, como profesional puedes jugar treinta y tantos. Corres el peligro de entrar en la rutina, de jugar un torneo, y otro, y otro, y otro y así van pasando los años y no mejoras. Mi intención es retomarlo y hacer las cosas bien. Significa que necesito tener la misma sensación que cuando era amateur, la convicción de llegar cien por cien preparado y con todas las ganas del mundo de estar en ese sitio».

La parte buena del asunto… «Perder la carta dentro de lo que cabe puede ser hasta genial. No me quiero perder el nacimiento de mi niño y quiero estar cuando mi pareja va a necesitar más ayuda. No quiero perdérmelo. Es una parte muy buena de todo esto. El principio de año será un poco más tranquilo, pasando tiempo con ella y preparando la llegada del niño. Y preparándome técnicamente. Las cosas se ven mejor cuando estás fuera de la competición. Uno se mete en su propia rueda de hamster y parece que el mundo se va a acabar y no tiene ningún sentido».

Cuándo volverá a jugar torneos… «La idea es retomar la competición en verano para llegar preparado a la Escuela europea. Me enteré de que puedo jugar los torneos del Sunshine Tour que son en febrero, porque tengo exención en Sudáfrica. Pero no creo que vaya a jugar. En principio, ninguno. A partir de verano, volveré a competir en algún sitio, donde pueda. Tengo exención del Sunshine Tour (Sudáfrica) este año y el que viene, y algo de exención en el Challenge, donde podría jugar más de diez torneos. Además, a la Escuela voy a la Final directamente y eso está bien porque me quito dos escollos. Ahora necesito desconectar, quitarme la mochila, que ya me la he quitado automáticamente al perder la tarjeta, y dedicar todo el tiempo del mundo para hacer todos los cambios que quiero. Creo que esto me puede venir bien en la carrera. Estoy súper contento dentro de lo que cabe. Feliz, más feliz que nunca».

De momento, trabajará sólo la parte técnica… «Tengo una idea clara de lo que quiero hacer con mi swing. No necesito que me ayuden. Ya me he mareado mucho durante muchos años. Ya he visto cómo puedo mejorar cada faceta del juego. También la parte física es importante y qué mejor que ahora para potenciarla».

La idea es regresar para pelear por los primeros puestos… «No tiene ningún sentido pensar en eso ahora, la verdad. Si soy realista y miro al ránking mundial, veo que estoy el mil y es para echarse a llorar. Tengo que ser realista. La intención mía, como la de todos los profesionales, es intentar llegar a ser lo mejor posible. Sé que soy capaz porque lo he hecho a otros niveles. He sido el Número 1 en Estados Unidos como amateur. Sé que puedo, no es una cosa irreal, es coger una meta, ponerte un sueño muy arriba e intentarlo. He competido con el actual Número 1 y sé que soy capaz. Lo bueno de etse deporte es que te da muchos mulligans. Hay otros deportes que juegas contra el reloj, pero en el golf vas a poder estar jugando hasta los 50 en el Tour regular, y a mí me quedan 24 años para llegar a esa edad. Es mucho tiempo».

El contrato con Nike… «He hablado con ellos y hemos decidido suspenderlo hasta el verano, mientras no compito, y después nos sentaremos a hablar. Mientras, me van a seguir facilitando todo el material que necesite. Se están portando realmente bien. Es un ejemplo de empresa y de cómo tratar a los jugadores. Te tratan igual que Tiger Woods. No puedo estar más contento con el material y la compañía, es muy fácil trabajar con ellos. Sólo puedo estar agradecido».