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Miguel lanza a tiempo el salvavidas

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«No hay que abandonarse, no hay que abandonarse…», se repetía Miguel Ángel Jiménez mientras se colocaba el reloj y abría la purera después de firmar una tarjeta de 77 golpes. El malagueño se mojó, vaya si se mojó, tres bolas al agua, pero supo sacar el salvavidas a tiempo para mantenerse a flote.

En un día tan duro, cuando los bogeys caen por castigo, hay que tener una mentalidad muy dura para no bajar los brazos. Jiménez tiene su propia estrategia. “Hombres estás viendo que el día es difícil y no sólo imaginas que los demás están teniendo problemas, es que lo ves en todas las pantallas electrónicas que están puestas por el campo. Aunque no quieras, ves que todo el mundo está haciendo bogeys y eso te tiene que dar una perspectiva”, explica.

Miguel consiguió una absoluta proeza, al encadenar nada menos que 25 hoyos consecutivos sin hacer bogey. Eso, de momento, no lo ha hecho nadie. Su primer bogey llegó en el hoyo 17 (su 8) con un tripateo, y ahí pareció que la vuelta se iba al traste. En el siguiente hoyo mandaba dos bolas al agua y hacía triple bogey. Y la sangría no se detuvo: bogey al 2 y doble bogey al 4. Es decir, una secuencia terrible de siete más en seis hoyos. Y ahí fue donde Miguel se volvió a repetir en alto aquello de “no hay que abandonarse, no hay que abandonarse”, y reaccionó de una forma majestuosa con birdies en el 5 y en el 6.

Su resultado total de +3 vale su peso en oro. Jiménez sabe hacer la lectura positiva. “La sensación es agridulce porque en el campo no puedes estar contento cuando haces un 77, pero si vemos que estamos +3 después de hacer cuatro birdies y mandar tres bolas al agua, pues no está mal, hay que estar contento”, señala.

Jiménez tiene ganas de guerra el fin de semana. Está fresco y disfrutando. “Que haga viento, hombre, quizás no como hoy, pero que sople, que haya que mover la bola…”, apunta.