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«Monty es la caña»

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Pablo Martín está disfrutando cada minuto en el Amata Spring de Tailandia. Hemos hablado con él y nos cuenta sus sensaciones a unas horas de que comience la batalla de continentes. A bote pronto, lo que más le ha sorprendido es… Colin Montgomerie…






Pablo asegura que "Monty es la caña. Literalmente. Estoy flipando con él y creo que algún otro como Noren, que tampoco lo conocía personalmente también. Es el capitán perfecto por ahora, un cachondo. Va súper relajado… en plan de que ni pega una bola antes de salir, pero luego parte la calle en el primer hoyo de entrenamiento".

El escocés está pendiente de todos los detalles. No se le escapa una, asegura Pablo. "Está continuamente preguntándonos qué nos va bien y qué no, metiendo mucha presión para que la gala, las fotos, las firmas y todas estas cosas que son obligatorias, sean lo más rápidas posibles. Y siempre con una sonrisa. Estamos muy a gusto. Además, claro, es un estratega ejemplar, tiene más tiros dados que nadie", explica.

Uno de los actos más espectaculares de los prolegómenos del torneo fue la elección del turno de juego. "Los asiáticos elijen el orden. Nos fuimos a tirar desde un puente a un río donde había un barco con un green y Ozaki la dejó más cerca", cuenta el andaluz.

En cuanto al ambiente, el jugador español destaca sobre todo la temperatura y el buen trato que están recibiendo de la organización. "Hace tela de calor y estamos reservando energías.

Lo más rollo es que no hay casi tiempo para practicar porque cada día hay cena o gala o foto o karaoke… Nos tratan como a marajas", señala.

Eso sí, salvo que el sastre tenga algún ligero descuido. "Nos han dado un traje a medida y todo, aunque al final el que me lo hizo se le olvidó ponerle el botón y el pantalón era dos tallas más grande de cintura (jajajajaja). Yo, ayer, con los tenis… Menos mal que eran negros… Un poquito de cachondeíto que me dieron con mis nice shoes", bromea.

Respecto al campo, Pablo señala que "está muy, muy largo porque ha llovido y la bola no rueda ni un metro. El rough está también muy bestia, lo único a favor es que los greenes reciben bien, pero se pegan muchos hierros largos y medios. Se verán bolas con barro desde el semi rough porque seguro que colocaremos. Así que algún golpe extraño veréis. Los greenes son de paspalum, pero ruedan bastante bien".

Por último, el flamante ganador del Alfred Dunhill ya tiene prácticamente todos los palos con las estrías nuevas. Sólo tiene una duda que resolverá sobre la marcha. "El último palo que me faltaba era el lob wedge, pero lo mismo mañana pongo el antiguo. Depende de cómo me de, pero flyers habrá pocos porque no hay mucho chance de tirar a green desde rough".

Para finalizar, hace dos recomendaciones a todos los que vayan a seguir el torneo por televisión. "El campo tiene hoyos muy buenos. El 8 es una perlita, un par tres isla que hay que ir en barco, muy cachondo, y el 9 es un par 4 muy bestia".