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No hubo victoria española, pero Miguel y Quirós prolongan la fiesta

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McDowell gana el Scottish Open, su segundo torneo del año

 

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McDowell saluda en Loch Lomond

No hubo victoria final de Miguel Ángel Jiménez (-10) en el Scottish Open de Loch Lomond, pero salvando ese 'pequeño detalle' no nos equivocamos si decimos que el golf español sigue de fiesta. El malagueño luchó hasta el final, aunque el arreón final de Graeme McDowell (-13), el vencedor, acabó con las opciones de todos los aspirantes. 

La fiesta, de hecho, había comenzado mucho antes, con la salida de Álvaro Quirós (-7) al bello recorrido escocés. El joven de Guadiaro, que partía desde el puesto 50º con un acumulado de par, firmó una magnífica vuelta de 64 golpes, la mejor de la jornada, sin cometer un solo error y haciendo cuatro birdies en los últimos seis hoyos para finalizar en puesto de top-ten, noveno.

Ya saben ustedes lo que reza el lema comercial de una conocida marca de neumáticos: "la potencia sin control no sirve de nada". Desde otra perspectiva, el eslogan de marras bien podría formar parte de la rutina de trabajo de Quirós. En realidad, tanto él como su entrenador y particular gurú, Pepín Rivero, saben que la evolución al alza de su juego pasa por ganar en consistencia, regularidad… o control, efectivamente. Álvaro 'Pirelli' Quirós: es el más potente, siempre lo ha sido y, paso a paso, gana en control. Como el que ayer mostró, por ejemplo, en los greenes, una de las claves de su enorme resultado.

La capacidad de Jiménez para improvisar planes de urgencia en una jornada de golf es inconmensurable. Cualquier manual explica que en este deporte lo más importante es ir golpe a golpe, pero una cosa es decirlo… Miguel pareció despedirse de sus opciones de victoria con un doble bogey en el hoyo 7, el único error que cometió en todo el día. Pero este hombre siempre vuelve. Como el domingo de Torrey Pines, hace un mes. Lo das por muerto y vuelve. Hasta donde le llegue, para ganar o quizá no, pero vuelve. Es como esos grandes laterales-laterales de toda la vida, a los que hay que regatear dos veces, porque se rehacen para ponerse delante otra vez. Tras el doble bogey firmó tres birdies y aún se dejó varias opciones más, incluyendo un putt monstruoso desde más de quince metros que tocó el hoyo del 16. 

Graeme McDowell ha confirmado su definitivo ingreso en la flor y nata, a punto de cumplir los 29 años. Este bravo norirlandés, que aparenta en televisión una estatura inferior a la que realmente tiene (muslos de toro, cuello de gladiador…) ha ganado por seguna vez este año. McDowell es, además de un jugador cada vez más consistente, un volcán en permanente estado de erupción por su gran capacidad de producir golpes impresionantes (¿se acuerdan de su albatros en el 17 de Valderrama?). Un excelente 'fichaje' del equipo europeo para la Ryder, donde ya ha metido algo más que un pie. En la batalla de Valhalla no habrá medias tintas y harán falta su determinación y espíritu.

Alejandro Cañizares (-1) y Carlos Rodiles (+5) han jugado hoy por encima del par, igual que Adam Scott (-4), que llegó a liderar el torneo hoy mismo y que acabó con tres dobles bogeys en los últimos diez hoyos.