
Si hacen un ejercicio de introspección, sincero, sin seguir leyendo tras el primer punto y aparte, seguro que les salen apenas tres, cuatro o cinco nombres de jugadores que pueden estar detrás de esa frase. Inténtenlo…
El autor de esta contundente declaración de intenciones no es otro sino el único en el mundo que puede ganar ya esta temporada todos los Campeonatos del Mundo. Efectivamente, nos referimos al vencedor del Accenture, a Jason Day.
El australiano es así, no se corta un pelo. «Este año me puse como objetivo meterme entre los cinco primeros del mundo y ya estoy el cuarto tras ganar en Arizona… ahora no tengo ninguna intención de parar», señala. Day va muy en serio, y este hombre con confianza puede ser realmente peligroso.
Day es uno de los candidatos más firmes al triunfo esta semana. Lleva en Doral desde el pasado viernes, ojo. Estuvo dando bolas en el nuevo campo de prácticas, repitió rutina el sábado y el domingo y el lunes jugó nueve hoyos cada día. Está claro que está metido en la dinámica.
Se le ve tan seguro al bueno de Day que incluso se atreve a jugar a adivino. «No tengo ninguna duda de que Tiger va a disputar el torneo», afirma. Y, de paso, le echa un cable a McIlroy. «Vi la última ronda del Honda y no se le puede echar nada en cara. Es muy difícil jugar en ese campo cuatro rondas de golf buenas. Su trayectoria es espléndida. De los últimos seis torneos ha ganado uno, ha hecho un segundo y un tercero… Va a ser un año muy bueno para Rory, estoy seguro», apunta.
– Tiger no es el único que está entre algodones esta semana. Louis Oosthuizen, que se retiró del Honda la semana pasada, tiene la espalda también a punto de caramelo. Ayer no tenía claro que fuera a jugar. Además, Justin Rose tiene unas molestias en el hombro que no le terminan de aparecer, aunque el ganador en Doral hace dos años no tiene ninguna duda de que será de la partida. Y, por último, Gonzalo Fernández-Castaño arrastra un resfriado muy curioso. Comenzó en el Honda y no se le termina de quitar.

– Y hablando de Fernández-Castaño, el madrileño estuvo trabajando ayer durante casi una hora en el putting green con Dave Stockton Jr. Es la tercera cita que tiene con la familia Stockton y las sensaciones son cada vez más positivas.


